Se termina el semestre: reflexiones preliminares (II)

En nuestro artículo de ayer, habíamos llegado a la conclusión que no había secreto alguno para aprobar una asignatura. Se trataba de asistir a clases. La estadística de asistencia nos mostraba que los que más asisten a clases obtienen las notas más altas.  Ahora queremos anotar mayores precisiones sobre el tema de la asistencia.

 El curso se desarrolla en dos sesiones semanales, la primera, de teoría y 3 horas, y la segunda de práctica, con 2 horas. Además de asistir a las sesiones de teoría y práctica, los Estudiantes tienen que asistir a un total de 6 evaluaciones, 4 para prácticas y 2 para exámenes. Veamos la asistencia promedio en estas tres actividades.

Considerando el total de alumnos matriculados, la asistencia promedio a clases (sin diferenciar entre teoría y práctica) fue del 58% (una media de 25 alumnos por clase para todo el semestre). Y la asistencia promedio a las evaluaciones (sin diferenciar entre prácticas y exámenes) fue del 82% (una media de 35 alumnos por evaluación para todo el semestre). La conclusión es obvia, la tasa de asistencia es mucho mayor para una evaluación que para una clase. Lo obvio aquí, desde el punto de vista de un alumno, es que se puede dejar de asistir a clases, sin costos directos,  pero no a una evaluación, donde los costos son muy altos.

Pero veamos el comportamiento de la asistencia si discriminamos por tipo de clases y por tipo de evaluación. La asistencia promedio a clases de teoría fue del 68% (una media de 29 alumnos por clase de teoría para todo el semestre). MIentras que la asistencia promedio a clases de práctica fue del 43% (una media de 19 alumnos por clase de práctica para todo el semestre).  Los estudiantes prefieren la teoría a la práctica. En las clases de teoría se desarrollan los capítulos del texto principal de soporte de la asignatura. Se proyectan los capítulos en diapositvas. Se emplean aplicaciones en Visual Basic, algunos software y aplicaciones en flash. Esto puede generar una mayor demanda. Pero tal vez habría que considerar otra hipótesis, complementaria: la participación de los estudiantes en clase es reducida.

Al contrario, en las clases de practica siempre se entrega un cuestionario con ejercicios y problemas y los estudiantes tienen que salir a resolverlos con la tutoría nuestra. Y esto, tal vez, es lo que genera una menor demanda.

Pero no parece existir mayor diferencia, cuando se considera la asistencia a las evaluaciones, si se discrimina entre prácticas calificadas y exámenes. La asistencia promedio a las prácticas calificadas es del 81%,  y del 85% en el caso de los exámenes.

No siempre es muy adecuado considerar la tasa de asistencia en terminos de la matricula. Pueden haber estudiantes que se matriculan y nunca asisten, o se matriculan y asisten al comienzo y luego abandonan el curso, y esto afecta los cálculos de asistencia. Si consideramos la asistencia efectiva a clases, como la matrícula menos la deserción estudiantil, tendremos un cuadro más aproximado a la realidad.

El problema es definir la deserción. Como la asistencia a clases formalmente es libre, un criterio sería definir la deserción en terminos de la asistencia a las evaluaciones.Hemos encontrado 2 alumnos que nunca rindieron evaluación alguna, y 5 que rindieron sólo una práctica calificada de cuatro.  Y pensamos que estos 7 representan la deserción en el curso. En consecuencia, el universo se reduce de 43 a 36 alumnos.

Ahora la asistencia a clases de teoría llega al 81% y al 51% la asistencia a clases de práctica.  Mientras que la asistencia a clases (de teoría y práctica) llega ahora al 69%. Y la asistencia a las evaluaciones llega al 98%.

Un resultado interesante: los alumnos asisten, todos, a sus evaluaciones , y un 70% a sus clases, y un 73%,  aprueba el curso.

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