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Los cambios en la demanda y en la oferta y su impacto en el equilibrio del mercado

Tomado de Mankiw, Principios de Economía, 7a Ed. p. 83

La función de demanda puede representarse como Q=f(P, Ps, Pc, m, G, P, E, ROV). La demanda depende del precio (P), del precio de los bienes sustitutos (Ps), del precio de los bienes complementarios (Pc), del ingreso (m), de los gustos (G), de las preferencias (P), de las expectativas frente al precio y/o al ingreso en el futuro (E) y del resto de otras variables (ROV) que pueden influir en la demanda. Analizar los cambios de la demanda puede ser muy complicado porque requiere de análisis multivariable. Sin embargo, siempre es posible analizar la función de demanda como resultado de la influencia de una sola de las variables que la determinan y asumiendo que el resto de variables permanecen constantes. Una función del tipo Q=f(P) permite analizar el cambio en la cantidad demandada cuando cambia el precio. Se trata de analizar el cambio en la cantidad demandada. La cantidad demandada cambia en respuesta al cambio en el precio porque el resto de las otras variables determinantes se asumen invariables.

Una función del tipo Q=f(Ps) permite analizar el cambio en la cantidad demandada cuando cambia el precio de los bienes sustitutos, porque el resto de las otras variables determinantes, incluído el precio se asumen invariables. De la misma manera se puede analizar el cambio en las otras variables determinantes del precio dando lugar a funciones como Q=f(Pc) ; Q=f(m) ; Q=f(G) ; Q=f(P) ; Q=f(E).En cada una de estas funciones se trata de analizar el cambio en la cantidad demandada cuando cambia una de las otras variables determinantes, permaneciendo constantes el resto.

La ventaja de este análisis reposa en la simplicidad, especialmente por su representación gráfica. Pero ¿qué ocurre con la gráfica de la curva de demanda Q=f(P) si analizamos el cambio en una variable determinante diferente al precio? En este caso no se trata del cambio en la cantidad demandada sino del cambio en la demanda

A los cambios de la cantidad demandada se les conoce como cambios inducidos, mientras que los cambios de la demanda se conocen como cambios autónomos. En la imagen de arriba a la izquierda, por ejemplo, el precio cambió repentinamente de dos dólares a 2.75 dólares, pero no se trata de un cambio inducido. No es un cambio en la cantidad demandada como consecuencia de un cambio en el precio. Se trata de un cambio en el precio como consecuencia de un cambio de la función de demanda al haberse movido una de sus variables determinantes, que no es el precio. El gráfico muestra que se ha iniciado una lluvia y que esto cambia la demanda. Dada la oferta, la demanda de los paraguas se desplaza a la derecha, lo que indica que los consumidores quieren más paraguas al mismo precio (lectura horizontal del cambio en la demanda), o, lo que es lo mismo, la demanda de paraguas se desplaza hacia arriba, lo que indica que los consumidores quieren pagar un precio más alto (lectura vertical del cambio en la demanda). En consecuencia se trata de un cambio autónomo. Del cambio de una variable que no es el precio. En este caso se trata de la variable clima. Cambios en el clima mueven la función de demanda. Con lluvia la demanda es mayor y sin lluvia la demanda es menor. Y dada la oferta el precio del mercado es mayor con lluvia y menor sin lluvia.

Tomado de Parkin, Economía, 10a. Ed. p. 74

Todo cambio en la función de demanda es un desplazamiento horizontal y también uno vertical. Si se trata de la expansión de la demanda, como en este ejemplo, se trata de un desplazamiento arriba a la derecha.  El cuadro de la derecha muestra el efecto sobre el precio y la cantidad de equilibrio como consecuencia de una expansión de la demanda. El equilibrio inicial se desplaza por la curva de oferta, es decir arriba a la derecha hasta llegar al encuentro con la nueva curva de demanda. El nuevo punto de equilibrio está a la derecha del anterior, significa que la cantidad de equilibrio ahora es mayor, y está arriba del anterior, significa que el precio de equilibrio ahora es mayor.

De manera simétrica se puede pronosticar los cambios en el equilibrio cuando se contrae la demanda. Se trata de un desplazamiento abajo a la izquierda, el equilibrio inicial se desplaza por la curva de oferta, hacia abajo y hacia la izquierda; el precio de equilibrio baja y también la cantidad de equilibrio.

En el caso de cambios en la oferta, dada la demanda, se presentan dos casos de cambios autónomos, expansión o contracción de la oferta. En el caso de una expansión de oferta, la oferta se desplaza abajo a la derecha, el equilibrio inicial se desplaza por la curva de demanda, hacia abajo, el precio final es menor, y a la derecha, la cantidad final es mayor. En el caso de una contracción de oferta, la oferta se desplaza arriba a la izquierda, el equilibrio inicial se desplaza por la curva de demanda, hacia arriba, el precio final es mayor, y a la izquierda, la cantidad final es mayor.

Tomado de Mankiw, Principios de Economía, 7a Ed. p. 82

Finalmente los cambios autónomos pueden presentarse tanto en la demanda como en la oferta. Hay cuatro posibilidades: expansión de demanda y de oferta; contracción de demanda y de oferta; expansión de demanda y contracción de oferta, y, contracción de demanda y expansión de oferta. El cuadro de la izquierda muestra el total de posibilidades frente a un cambio autónomo en la demanda y/o oferta del mercado. Son nueve resultados. Los hemos dividido en dos grupos. Los que están en un rectángulo verde siempre van a presentar resultados fácilmente predecibles. Los que están en el rectángulo, no son fácilmente predecibles. En estos casos se requiere conocer la magnitud del cambio en la demanda y en la oferta para predecir los cambios en el precio y la cantidad de equilibrio. 

Hay un resultado muy obvio: si no cambia la demanda ni la oferta, no cambia el equilibrio del mercado.  Si solo se expande la demanda, el precio y la cantidad de equilibrio aumentan. Si solo se contrae la demanda, el precio y la cantidad de equilibrio disminuyen. Si solo se expande la oferta, el precio disminuye y la cantidad aumenta. Si solo se contrae la oferta, el precio aumenta y la cantidad disminuye. Las cuatro posibilidades que se presentan en el cuadro de color rojo no son fácilmente predecibles. Si se incrementa la demanda y la oferta, el resultado obvio es que la cantidad de equilibrio es mayor, pero el incremento de demanda eleva el precio y el de oferta lo disminuye. Aquí se requiere conocer el impacto preciso de estos cambios. Si disminuye la demanda y la oferta, el resultado obvio es que la cantidad de equilibrio es menor, pero la contracción de la demanda reduce el precio y la de la oferta lo aumenta. Aquí se requiere conocer el impacto preciso de estos cambios. Si se incrementa la demanda y se reduce la oferta, el resultado obvio es que el precio de equilibrio es mayor, pero el incremento de demanda aumenta la cantidad y la reducción de la oferta la disminuye. Aquí se requiere conocer el impacto preciso de estos cambios. Si se reduce la demanda y se incrementa la oferta, el resultado obvio es que el precio de equilibrio es menor, pero la reducción de la demanda reduce el precio y el incremento de la oferta lo aumenta. Aquí se requiere conocer el impacto preciso de estos cambios.

El siguiente gráfico, del Profesor Parkin, muestra los cuatro casos en que el resultado final en el equilibrio del mercado no es fácilmente predecible, debido a que se han producido cambios en la demanda y en la oferta.

Tomado de Parkin, Economía, 10a. Ed. p. 74

Barras Bravas, entradas gratis y violencia en el fútbol

La barra de hinchas del club de fútbol Alianza Lima, el Comando Sur, tomó las instalaciones del Estadio de Matute demandando se les entregue 2000 entradas para el clásico del fútbol que Alianza tenía que jugar el Domingo 15 de Abril, con Universitario de Deportes. El partido se realizó y terminó con la victoria de Alianza por 2 goles a cero. El otro ganador fue el Comando Sur que se alzó con las entradas gratis.

La toma del Estadio se realizó la mañana del Viernes 13 de Abril. Los dirigentes del Comando Sur reclamaban las entradas de cortesía que la directiva del Club demoraba en entregar. La demora se explica por la pugna que mantiene la directiva de Guillermo Alarcón con la directiva de Julio Arango. La Federación Peruana de Fúbol ha reconocido a éste último y desconocido al primero. "Los dos dirigentes se están peleando y por culpa de ellos no nos dan las entradas. Hemos sacado a los socios y trabajadores, y momentáneamente el Estadio está en nuestras manos", declaró uno de los dirigentes del Comando Sur. Es decir, al Comando Sur no le interesa si una de las  Directivas es legitima o no; su único interés es recibir las entradas gratis.

Lamentablemente este no es un problema específico de Alianza Lima. Otro tanto ocurre con Universitario de Deportes, donde la barra también está organizada y recibe miles de entradas de cortesía, de la Directiva del Club. Creo que fue con Alfredo Gonzalez, directivo de la U, que empezó esta política, y rápidamente se convirtió en una costumbre  en la mayoría de clubes importantes del campeonato nacional de fútbol. (Breve paréntesis: Universitario nace como Federación Universitaria, y fue fundada por Estudiantes Sanmarquinos en 1924).

En el caso de la U, la Trinchera Norte, como la Barra Oriente se disputan las entradas gratuitas, tal como lo hace el Comando Sur en el caso de Alianza Lima. Situaciones parecidas ocurren en otros equipos, como la Barra Rosada del Sport Boys.

Alfredo Gonzáles asume la dirección de Universitario de Deportes, por primera vez, en 1995 y va hasta el año 2000, año en que se inaugura el nuevo estadio, el Monumental, con capacidad para 80,000 espectadores. Mientras mayor la capacidad del Estadio mayor el número de entradas que demandan las barras. Considerando estadios pequeños pero modernos, como el Miguel Grau del Callao, el reformado y ampliado Estadio Nacional, y el más grande de todos, el Monumental, se tiene la infraestructura deportiva sobre la cual ha nacido y se ha desarrollado la costumbre del reparto gratuito de entradas a las barras. Esta costumbre es la que ha llevado a la toma del Estadio de Matute como uno de los últimos actos de violencia de parte de las barras.

Las barras son barras bravas. Por donde ellos pasan, la violencia se desata. Agresiones a la propiedad privada, asaltos y robos, broncas entre las barras y hasta asesinatos. (El caso de Oyarce y de la Contadora arrojada de una combi, por mencionar los casos más trágicos).

¿Existe relación entre la violencia que desatan las barras bravas y las entradas gratuitas? El precio de las entradas es relativamente alto para los aficionados de bajos ingresos, si se considera que las entradas son bienes normales. Obtener una entrada a precio cero es un estímulo bastante fuerte para integrarse a una barra. Pero también es un estímulo bastante fuerte para dirigir la barra porque genera un alto beneficio económico el distribuir cientos o miles de entradas. Tener acceso a entradas gratuitas genera un estímulo fuerte para generar un mercado negro. Dado el precio de la entrada, una entrada "gratuita" se puede vender con una cierta tasa de descuento generando altos ingresos para los dirigentes de las barras. De esta manera existe un fuerte estímulo para integrar una barra y para dirigir una barra.

Todas las entradas gratis no llegan gratis a manos de los que asisten a los estadios. Una parte de ellas es negociada generando un mercado negro. Y este mercado negro es el que genera las condiciones para la violencia de las barras bravas. ¿Por qué tienen que repartirse entradas gratis? ¿Cuál es la finalidad? Si se trata de alentar a los equipos, no hay necesidad de reducir el precio a cero. En lugar de vender 2000 entradas a precio cero con cero ingresos, es mejor venderlas, por ejemplo,  a 20 nuevos soles con 40,000 nuevos soles de ingresos. Y se incrementaría la asistencia a los Estadios. La cuota de 2000 entradas de las barras bravas se puede convertir en entradas pagadas a precio descontado, estimulando la demanda de aficionados con problemas de ingreso. En este escenario es de presumir que se reduciría la violencia de las barras bravas.

Por el contrario, la cuota de 2000 entradas gratuitas, convierte las entradas en un recurso común. Formalmente ningún aficionado, organizado en la barra, es excluído. Sin embargo el uso de una entrada impide un nuevo uso; existe rivalidad en el consumo. Si la cuota es suficiente para los barristas y nadie, efectivamente, es excluído, y si se cuenta con un sistema de distribución de las entradas sin costos, las 2000 entradas llegarían a 2000 aficionados sin que ningún aficionado quede excluído y sin que nadie pueda hacer uso abusivo de las entradas. Pero la distribución con costo cero no existe y nadie está interesado en desarrollar una distribución con estas características. Puedo imaginar una distribución por internet donde en un horario determinado los aficionados pueden descargar una entrada.

La distribución de las entradas empodera a los dirigentes de las barras bravas. La distribución es autoritaria y una parte ingresa al mercado negro. Las rentas que se generan financian las actividades de las barras bravas. Y estas actividades están marcadas por la violencia.

No entiendo la necesidad de la distribución gratuita de entradas. Si lo que se quiere es favorecer a aficionados de bajos niveles de ingreso, el precio cero no es una buena alternativa. El precio cero no implica un costo de oportunidad cero. El costo de una cuota de 2000 entradas debe ser bastante alto. El valor de mercado para el que recibe una entrata gratuita o para el que la distribuye, representa un fuerte incentivo para generar un mercado negro.

Y de esta manera es como se generan condiciones que dan lugar a situaciones como la toma del Estadio.

La pobreza cae y la desigualdad también

El artículo de Gustavo Yamada en la sección Economía de El Comercio de hoy, Sábado 7 de Abril, informa del descubrimiento de una relación virtuosa entre el crecimiento económico en nuestro país, la disminución de la pobreza y la disminución de la desigualdad.

La relación siempre es inversa entre crecimiento económico y disminución de la pobreza. Mientras mayor la torta más les toca a los comensales. Pero la relación generalmente no ha sido virtuosa entre el crecimiento económico y la desigualdad. Más bien siempre se ha presentado como una relación perversa: mientras mayor el crecimiento económico mayor la desigualdad.

Pero este comportamiento parece haber cambiado. Ahora tenemos un persistente crecimiento, una reducción persistente de la pobreza y una disminución de la desigualdad.

Este descubrimiento es el resultado de la investigación que ha llevado adelante Gustavo Yamada con Juan F. Castro y José L. Bacigalupo y que se encuentra publicada en la sección de Documentos de Discusión del CIUP de la Universidad del Pacífico. El documento, de 28 páginas en formato PDF, se titula Desigualdad monetaria en un contexto de rápido crecimiento económico: El caso reciente del Perú. Y analiza el comportamiento del crecimiento, la pobreza y la desigualdad en el período que va de 1997 hasta el año 2010. Es  decir, se concentra en el período de mayor crecimiento económico, período en el que seguíamos pensando que el costo era el crecimiento de la desigualdad. Pero no es así.

De acuerdo con el documento, la desigualdad se ha reducido en 13.4% (medido en términos del Coeficiente Gini). Dice Gustavo Yamada que la barriga de la Curva de Lorenz ahora está más delgada que antes. Como se sabe, la "barriga" de la Curva de Lorenz mide el nivel de desigualdad. Si en el eje horizontal medimos la población en deciles y en el eje vertical el ingreso en deciles, se forma una caja donde el vértice superior derecho representa el 100% de la población y el 100% del ingreso, y el vértice inferior izquierdo es el punto de partida. Los valores que registra la Curva de Lorenz son valores acumulados.

En consecuencia, cuando mayor es la "barriga" mayor es la desigualdad. Si la "barriga" desaparece, entonces desaparece la desigualdad. El 10% de la población tiene el 10% de los ingresos, el 40% de la población, el 40% de los ingresos, etc.

En el Perú entonces, viene ocurriendo un fenómeno muy interesante: gracias al desarrollo de los mercados, la economía ha crecido, reducido significativamente la pobreza y también los niveles de desigualdad.

Son muy buenas noticias.

 

Syllabus: Teoría Económica II (L y M)

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No existen bienes Giffen pero sí comportamientos Giffen

Buscando material de soporte a mi asignatura de Teoría Económica II, que corresponde al nivel introductorio de Microeconomía, me encontré con un un vídeo sobre los Bienes Giffen.El vídeo ha sido publicado por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), en España. Desde el punto de vista mediático, la edición es de muy buena calidad. Pero en relación a los contenidos me surgen serias dudas.

Se entienden los bienes Giffen como una curiosidad teórica más que una característica de ciertos bienes reales. Se trata de bienes cuya demanda queda representada por una función de pendiente positiva. Es decir, se trata de bienes para los cuales la conducta del consumidor es opuesta a la denominada ley de la demanda. Si el precio de un bien sube, la ley de la demanda sostiene que la cantidad demandada es menor, pero en el caso del bien Giffen la cantidad demandada sería mayor.

La explicación teórica de la existencia de funciones de demanda con pendiente positiva, es que frente a un incremento en el precio, por ejemplo, para los consumidores el bien se encarece mientras que otros bienes, que pueden sustituir al primero, se abaratan. En consecuencia prefieren sustituir el bien más caro por el más barato. Este efecto es conocido como el efecto sustitución. El efecto sustitución siempre sigue el comportamiento descrito por la ley de la demanda. Es decir el efecto sustitución siempre se opone al cambio en el precio. Si el precio sube o baja, la cantidad demandada baja o sube.

Pero una subida en el precio, siguiendo con el mismo ejemplo, no sólo genera un efecto sustitución. La subida del precio provoca que el ingreso del consumidor, medido como su capacidad de compra del mismo bien, disminuya. Si sube el precio del bien, nuestro ingreso en términos de ese bien es menor. Es decir, con nuestro ingreso monetario compramos menos del bien si el precio del bien sube. En consecuencia, si al subir el precio del bien, el ingreso del consumidor se reduce, interesa saber si con un menor ingreso, el consumidor comprará más o menos de dicho bien. Si compra más de dicho bien, se considera que el bien es un bien inferior, mientras que si compra menos se considera que el bien es normal. La condición de inferior o de normal es una percepción del consumidor y no obedece necesariamente a los atributos del mismo bien. La mayor o menor cantidad que el consumidor demanda a consecuencia del cambio en su ingreso, se conoce como el efecto ingreso.

Si al subir el precio del bien, la cantidad demandada baja por el efecto sustitución, pero la demanda sube y sube más de lo que baja, por el efecto ingreso, entonces el resultado del cambio en el precio es un incremento en la cantidad demandada del bien. Es decir, el  bien es un bien Giffen.

En consecuencia, para que el bien sea considerado Giffen, el efecto ingreso debe ser mayor y en dirección contraria al efecto sustitución. Y si el efecto ingreso tiene la dirección contraria al efecto sustitución, esto significa que el bien para ser Giffen, tiene que ser un bien inferior.

Ahora bien, es posible que un bien sea inferior sin ser un bien Giffen. Esto sucede si el efecto sustitución es mayor al efecto ingreso. En estos casos, el bien es inferior, pero al pendiente de la demanda sigue siendo negativa. Es posible también que el bien sea inferior sin ser Giffen cuando el efecto ingreso es igual al efecto sustitución.

Pongamos un ejemplo ilustrativo. Si el precio sube y esto provoca que el efecto sustitución es -10, el bien no es Giffen si siendo un bien inferior el efecto ingreso es +5, o +6, o +10. Pero si el efecto ingreso es +11 o mayor aún, entonces el bien es Giffen. Se concluye que el bien Giffen no sólo es inferior, sino muy inferior, tan inferior como para oponerse y superar al efecto ingreso.

Pero, qué bienes son o pueden ser Giffen. Es claro que se trata de bienes muy inferiores. Sin embargo, en la literatura microeconómica no se encuentran ejemplos sobre los bienes Giffen. Aunque sí se encuentran ejemplos equivocados sobre su existencia.

El vídeo de la UNIR sostiene que existen ejemplos reales de bienes Giffen. Menciona primero a las papas, que es además el bien que habría dado origen al término. Supuestamente el propio Robert Giffen menciona este ejemplo. Y  luego se menciona al arroz y los tallarines. Antes se ha sostenido que los bienes Giffen se encuentran principalmente entre los alimentos y se encuentran en zonas como China y Sudamerica. Así que estamos advertidos. En países sudamericanos y en la China, se encuentran los bienes Giffen dentro del rubro de alimentos. Estas aseveraciones me hacen recordar a una "investigación" realizada por economistas Cubanos, que encontraron muchos bienes Giffen en su país, específicamente en Cienfuegos y con los alimentos.

Antes de desarrollar las supuestas razones que explican el por qué los bienes mencionados serían bienes Giffen, el vídeo sostiene que dichos bienes, cuya demanda tiene pendiente negativa, se oponen al resto de  bienes, que clasifica como bienes normales. De tal manera que los bienes normales serían aquellos bienes cuya demanda tiene pendiente negativa, es decir, que cumplen con la ley de la demanda. Pero esto tampoco es cierto. Un bien puede ser inferior y tener pendiente negativa

Los bienes normales (normal goods) son aquellos bienes cuya demanda sigue el cambio en el ingreso del consumidor. Si el ingreso sube la demanda sube, y si el ingreso baja la demanda baja. Los cambios en la demanda resultantes de un cambio en el ingreso, no se pueden comparar con los cambios en la cantidad demandada cuando cambia el precio. Si el ingreso cambia, toda la función de demanda se modifica. Pero si el precio cambia, la demanda sigue siendo la misma, pero el consumidor se mueve de un punto de la curva de demanda a otro punto de la curva de demanda. Cuando lo que se estudia es el impacto sobre la cantidad demandada a consecuencia de un cambio en el precio, se encuentra que los bienes son ordinarios, (ordinary goods) cuando siguen la Ley de la Demanda, o bienes Giffen.

El vídeo que comentamos, describe brevemente la supuesta historia de los bienes Giffen. Dice bien que la historia empieza con Alfred Marshall quien en 1895 en su Principles of Economics menciona el tema. Pero en Principles of Economics no se menciona a las papas sino al pan. En el Libro III, Capítulo VII, Value and Utility, Marshall dice, textualmente:

For instance, as Sir R. Giffen has pointed out, a rise in the price of bread makes so large a drain on the resources of the poorer labouring families and raises so much the marginal utility of money to them, that they are forced to curtail their consumption of meat and the more expensive farinaceous foods: and, bread being still the cheapest food which they can get and will take, they consume more, and not less of it. But such cases are rare; when they are met with, each must be treated on its own merits.

Lo que Marshall sostiene y que supuestamente toma de Robert Giffen, es que un incremento en el precio del pan provoca una fuerte caída en el ingreso real de las familias más pobres; que esto a su vez, provoca un incremento en la utilidad marginal del dinero, y entonces las familias más pobres se ven forzadas a reducir el consumo de  carne y de otras harinas, que son bienes más caros y en consecuencia, el pan sigue siendo el alimento más barato que ellos pueden consumir y consumen más, no menos. Es decir, sube el precio del pan y la gente consume más pan.

Sin embargo, de esto no se puede deducir necesariamente que la demanda del pan tenga pendiente positiva. Si sube el precio del pan, si cae fuertemente el ingreso del consumidor por esta razón, y si los sustitutos del pan, como otras harinas o la carne, son más caras, entonces lo que está ocurriendo es que el precio del pan no ha subido sino ha bajado en términos relativos, y la gente compra más porque es más barato. Aquí las expectativas del consumidor sobre el precio de la carne y de las otras harinas, es al alza, y, en consecuencia, el pan sigue siendo más barato.

El vídeo menciona también la investigación realizada por Jensen y Miller, en el año 2002, pero recién publicada el año 2007. Se menciona el caso del arróz y los tallarines. En realidad se refiere al arróz y el trigo. El texto de Jensen y Miller dice:

This paper provides the first real-world evidence of Giffen behavior, i.e., upward sloping demand. Subsidizing the prices of dietary staples for extremely poor households in two provinces of China, we find strong evidence of Giffen behavior for rice in Hunan, and weaker evidence for wheat in Gansu. The data provide new insight into the consumption behavior of the poor, who act as though maximizing utility subject to subsistence concerns, with both demand and calorie elasticities depending significantly, and non-linearly, on the severity of their poverty. Understanding this heterogeneity is important for the effective design of welfare programs for the poor.

En consecuencia, la investigación desarrollada por Jensen y Miller, vendría a ser la primera evidencia real de la presencia de comportamientos Giffen, pero no de bienes Giffen. La diferencia es significativa. El vídeo que comentamos refiere a bienes Giffen. Tales bienes no existen. Pero luego de los descubrimientos de Jensen y Miller, sí se puede hablar de conductas Giffen. Conductas Giffen alrededor de bienes como el arróz. El largo listado de  bienes Giffen que mencionan los economistas Cubanos, no merecen mayor atención. Y que al interior de los alimentos en nuestros países o en China, se encuentren bienes Giffen, tampoco debe ser considerado.

¿Y si les pagamos a nuestros Congresistas con la Tarifa en 2 Tramos? (II)

En el breve artículo que escribimos el 6 de Octubre pasado, donde hacíamos referencia a la investigación de Mocan y Altindag, colocamos un grafico que ilustraba el efecto sustitución y el efecto ingreso de un cambio en el precio. El grafico era arbitrario pero no dejaba de ilustrar los resultados del comportamiento que describían Mocan y Altindag.

El Viernes 7, de visita en Economía de San Marcos, dejé una donación de libros de los Escritos Económicos y Políticos del Ing. Econ. Enrique Sato, en nombre de la FIECS de la UNI. Fue una excelente oportunidad para el reencuentro con colegas de esta Facultad y para provocar entendimientos de acciones conjuntas para los próximos meses. Pero también fue oportunidad para comentar la investigación de Mocan y Altindag. Como lo que habíamos referenciado en este blog terminaba con una provocación, es conveniente continuar con ella. El artículo terminaba con el siguiente párrafo:

¿Por qué no imitar este sistema de remuneraciones? Que los otorongos, perdón, los Congresistas peruanos, tengan un salario básico, digamos unos 4000 nuevos soles, y cobren una dieta por asistencia a las Plenarias, digamos unos 1000 nuevos soles (incluyendo las sesiones de comisiones).

En el Facebook me decían que era mejor considerar una remuneración ponderada con tres componente: i) Un básico, ii) Un porcentaje por asistencia a Plenarias y Comisiones, y, iii) Un porcentaje por leyes aprobadas. Una suerte de Tarifa en 3 Tramos. Pienso que es una opción a considerar pero que tiene la dificultad de generar altos costos de administración y efectividad. ¿Qué ocurre con un proyecto de ley que no termina en Ley y que ha representado sin embargo, un fuerte trabajo del Congresista y de su equipo de trabajo? Además puede tratarse de una Ley en contra de la misma sociedad y estaríamos generando incentivos perversos.

Si consideramos sólo la Tarifa en 2 Tramos, estaríamos considerando una Tarifa Fija, que funciona como salario básico y que puede corresponder a un porcentaje de la remuneración que corresponda al trabajo de alta calificación. Y luego se tendría un pago unitario por, verbigracia, unidades de trabajo que aquí se medirían en unidades de sesiones. Las pleanrias serían el indicador unitario y las sesiones de comisiones serían un coeficiente de las primeras. Puede ser que por cada sesión plenaria se tenga un promedio de 10 sesiones de comisión y que se tengan dos plenarias por mes. De esta manera, el Congresista que asiste al 100% de las plenarias y comisiones, tendría un pago de 2X por Plenaria por mes más 20KX, donde K sería un indicador de conversión de sesiones de comisión a sesiones plenarias y X sería el pago por Plenaria.

Lo que el artículo de Mocan y Altindag describen, es el comportamiento frente a cambios en el ingreso de los Congresistas cuando sube el componente fijo de su remuneración. Más ingreso menos asistencia a las Plenarias. En este caso las plenarias se sustituyen por ocio. Más ingreso más ocio y el ocio se comporta como un bien normal. Pero si se incrementa el ingreso por plenarias, se encuentra que se asiste a más plenarias. Es decir, se sustituye el ocio por la asistencia. 

Los datos revelan que un aumento en la Tarifa Fija genera un efecto perverso, mientras que un aumento en el precio por unidad de asistencia a Plenarias y Comisiones, tiene un efecto virtuoso. Pero este resultado debe depender del nivel de la Tarifa Fija. Es muy probable que para niveles bajos, el aumento en el ingreso conduzca a aumentos en la asistencia a las plenarias, pero a partir de un determinado nivel, el resultado se invierta. Por otro lado, el aumento en el precio por unidad de asistencia, debe conducir siempre a un aumento en la asistencia. En consecuencia, los ingresos del Congresista tendrían la forma de una U invertida (Tarifa Fija en el eje X, asistencia a sesiones en el eje Y). Existe un nivel óptimo de Tarifa Fija donde la asistencia a sesiones es la máxima posible.

Teoría del Equilibrio y el Bienestar, PC No. 1

Toda la práctica es un sólo problema. El Profesor ha dado un valor en el véctor de precios.