Microeconomía II

Se termina el semestre: reflexiones preliminares (I)

Nos encontramos, en la UNI, en la semana de exámenes finales,. La próxima semana se deben administrar los exámenes sustitutorios, ese invento nefasto que ya debería ser eliminado., y  entonces se termina el primer semestre académico de este año.

Acabo de terminar de preparar el examen que debo administrar mañana y también terminé de calificar las pruebas del examen que tomé anteayer. Y estaba tan cansado que, después de un par de largas horas de siesta post almuerzo, se me ocurrió distraer la atención con las notas del curso que acababa de procesar.

Nada más atractivo para descansar, que trabajar en lo que queremos. Y a la luz de las notas finales de uno de mis cursos, se me ocurrió intentar un balance del semestre. Este es un balance preliminar y asociado a uno de los tres cursos que tuve a mi cargo. Pero creo que  lo que aquí encontremos puede valer también para los otros cursos.

Iniciamos el semestre el Lunes 24 de Marzo y lo hemos terminado anteayer, 8 de Julio. No cuento el examen sustitutorio que tendré que aplicar la próxima semana.  Desde mi punto de vista, el curso ya terminó y el examen sustitutorio no va a quitar ni agregar nada a los resultados obtenidos.  Han sido un total de 16 semanas y un total de 26 reuniones, y un total de 65 horas de trabajo académico en aula, y un total de 6 evaluaciones, desarrolladas para un total de 43 alumnos matriculados.

De los 43 alumnos matriculados, 27 obtuvieron nota once o mayor a 11. Esto es ,un 63%. fue aprobado; un 37% perdió el partido. Pero mis alumnos siempre reclaman que la nota aprobatoria es 10 y no 11. Si considero la nota 10 como aprobatoria, los resultados cambian: 74% aprobados y 26% que perdieron el partido. A mí me sigue pareciendo absurdo admitir que se puede aprobar un curso con nota 10. Y por eso para mí la nota aprobatoria es 11 y debería ser 13. Pero como aquí quiero reflexionar libremente, mis resultados en este curso me dicen que, dos tercios de los alumnos matriculados, lo aprobaron y un tercio lo perdió.

Cuando empieza el curso me gusta alcanzarle a los chicos algunas recomendaciones y recordarles algunas verdades universales. Una de las verdades universales que más me entusiasma es ésta: el que estudia aprueba. Y estudiar signfica trabajar , y trabajar implica asistir a clases. Aunque asistir a clases, per se,  no implica trabajar, ni trabajar implica , per se, estudiar, estudiar el curso, trabajar en el curso y asistir a las clases del curso se debe convertir en una fórmula de éxito.

Entonces procesé la asistencia de los alumnos en mi curso y les asocié la nota final. El resultado lo encuentran en el cuadro de arriba a la derecha. La primera columna identifica al alumno, en la segunda aparece la asistencia a clases, ordenadas de mayor a menor, y en la tercera column la nota final obtenida. La conclusión es bastante simple: las notas más altas corresponden a los estudiantes con mayor asistencia a clases; las notas más bajas corresponden a los estudiantes con menor asistencia a clases. El secreto para aprobar el curso no existe. Basta ir a clases.