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Machu Pichu y la discriminación de Precios
July 16th, 2007 by Guillermo Pereyra

Un sencillo y hasta inocuo artículo publicado por Alfredo Bullard en Peru21 la semana pasada, se ha convertido sin querer queriendo, en un debate de muchas de esas cosas que siempre surgen cuando se confunden los contextos, los conceptos, y, finalmente, cuando la confusión se sostiene porque nadie quiere entender al otro (que generalmente ocurre porque apenas nos entendemos nosotros mismos). Y por eso es bueno poner algo de orden para terminar con la confusión. Nosotros participamos del debate "picados" por el post lanzado por Susana Frisancho en el Gran Combo Club. El Gran Combo Club es uno de los tres blogs que tenemos indexados (vía RSS) a nuestro sitio de Microeconomía. Este Blog junto a Ophélimos, de la Universidad Católica, y sumados a Ideas al Vuelo de Ricardo Medina (de México), reúnen artículos vinculados principalemente a temas económicos. Muy útiles para los estudiantes de Economía e Ingeniería Económica. Pero volvamos a nuestro tema y al post que nos "picó". El post de Susana ha tenido 24 comentarios, todo un record en el Gran Combo Club. Hice una revisión asistemática sobre los post en Junio y Julio y me encontré que los comentarios se mueven en una media de 0 a 5. En Junio un post tuvo 11 y otro 16 comentarios. Y cuando se visita el archivo de otros meses, se encuentra una media de comentarios un poco menor. Uno se pregunta, entonces por qué "picó" tanto este post para ubicarse con record. Susana comenta molesta que la opinión de Bullard es descabellada; se pregunta "¿qué le pasa a este Señor?", y termina llamando a los Economistas a pronunciarse sobre el tema. ¿Qué tema? Bueno, Bullard sostiene que no se debe discriminar a los extranjeros en Machu Picchu. Y Susana argumenta que en todas partes se practica esta discriminación y le parece bien. Aunque, añade, no debería ser mayor en el caso de las personas que provienen de latinoamerica o de Africa. Y propone lo mismo en el caso de los Docentes (que en todo el mundo, confirma, tienen bajos sueldos). Es decir, está bien discriminar (y por eso no discriminar resulta descabellado) pero no tanto. ¿Cuándo discriminar más y cuándo menos? Siguiendo la lógica de Susana, se debe discriminar más cuando los discriminados tienen más. Es una "discriminación positiva", porque "intenta suplir en algo las diferencias económicas entre las poblaciones". Y yo le dije en uno de mis comentarios a su post, que ésa lógica nos lleva a la economía de Robin Hood: quitarle a los ricos para darle a los pobres. La economía que pone el acento en la distribución y no en la producción. Los comentarios al post han terminado por complicar más las cosas. Hasta aquí no se sabía que Bullard había cometido el pecado de no ser economista y, no contento con esto, cometido el más terrible pecado de ser abogado y, más tragico aún, el pecado de ser abogado y escribir sobre economía. Al paredón! Los comentarios acusaron a Bullard de no ser economista. Lo acusaron de ser Abogado y recordaron que los Abogados son neutros al crecimiento económico. Lo acusaron de escribir una columna de economía sin ser economista, etc. Y se olvidaron del tema central de Bullard: que no se debe discriminar. Se trata, si nos ponemos en el terreno de los economistas (!), de mostrar que la discriminación de precios afecta la equidad en el intercambio. Que la práctica de la discriminación de precios procede cuando el practicante tiene poder sobre el mercado. Y que el poder sobre el mercado se presenta en mercados no competitivos donde siempre hay ineficiencia. Es decir Susana, que los economistas sostienen que el bienestar en una economía de mercado es el máximo posible cuando los mercados son competitivos y en mercados competitivos no hay ni puede haber discriminación de precios. Y te lo dice un economista totalmente convencido que no es necesario ser economista para decirlo.


2 Responses  
  • writes:
    July 22nd, 20078:15 pmat

    Hola Guillermo, en primer lugar agradecerte el link que has realizado a mi página web, y dicho esto, quisiera discrepar de forma constructiva de colega a colega sobre el asunto que propones, aún cuando la lejanía del mismo, resido en España, pueda ser un handicap. Como docente universitario es impecable el razonamiento que realizas en relación a la discriminación de precios. Ahora bien, creo que en el asunto que debatimos debemos diferenciar claramente dos aspectos el análisis positivo, en base al cual lógicamente la discriminación de precios supone un sacrilegio en términso de eficiencia, y el normativo o de política económica, en donde las opiniones pueden ser dispares.
    Ciñéndome a este último aspecto, creo que un razonamiento alternativo al que ofreces pudiera ser el siguiente. Machu Pichu al igual que cualquier conjunto monumental es único, y por tanto, podemos identificar el mercado turístico que lo explota con connotaciones claramente monopolistas. Desde esta perspectiva, su gestión podría realizarse dicriminando precio en términos de tercer grado. Pues claramente, a priori, podemos diferenciar como mínimo dos tipos de clientelas diferenciadas: el turista extranjero (europeo, asiático y norteameicano de elevada capacidad de renta), y el visitante autoctono (menos pudiente en términos de poder adquisitivo).
    Si la gestión de Machu Pichu pretende no sólo maximizar beneficios, sino agranadar estos, apropiándose de parte del excedente del consumidor una solución ídonea sería discriminar precios exigiendo un precio mayor a la clientela con demanda más inelástica que indudablemente será la que cuente con mayor poder adquisitivo (turismo exterior),y que al bajar de foma excepcional a este destino turístico será menios flexible a las variaciones de precio, y un precio menor para el turista autóctono.
    La solución aún cuando no óptima, pudiera ser válida si se parten de dos principios o juicios de valor previos (estoy adoptando una perspectiva analítica de exonomía normativa, es decir, de política económica). Primero, el aumento del beneficio obtenido por esta estrategia pudiera revertir en mayores ingresos con los que mantener el conjunto monumental. Segundo, la tarifa pagada por los visitantes de menor poder adquisitivo pudiera ser inferior a la cobrada sin este tipo de fijación de precios.
    La decisión adoptada, en cualquier caso, dependerá de los juicios de valor o principios éticos del responsable.
    Tal como te he intentado razonar tenemos los economistas, quizás por deformación profesional, la tendencia a analizar todos los problemas economicos de forma aséptica y neutral. Defendiendo a rajatabla aquellos principios ortodoxos que consideramos sagrados, pero quizás deberíamos tender a contextualizar nuestras opiniones, pues al fin y al cabo, los destinatarios últimos de nuestros diagnosticos son seres de carne y hueso como nosotros.
    Debates como este, son la causa por la que en numerosas ocasiones se intenta desprestigiar las opiniones de los economista en base a que ante muchos problemas tenemos diagnosticos dispares. Es evidente que ello se dará siempre, puesto que los principios, escalas de valores e ideologias no son uniformes, y en la economía, a diferencia de otras ciencias como la física, química,.. estas posiciones predisponen . ¿Por qué entonces confiar en los economistas?. A mi juicio, la respuesta es doble: saber economía supone un buen antidoto para evitar adoptar decisiones aberrantes en la gestión, y sabiendo economía gozamos de un lenguaje y plataforma común para debatir y dialogar sobre lo que es mejor para nuestra sociedad.

  • writes:
    July 24th, 200710:47 amat

    Estimado Juan Cantero:

    Apenas recibì la direcciòn de tu sitio http://www.economiavisual.com la visitè y luego la he presentado a mis alumnos en dos cursos. Me parece un soporte muy importante al desarrollo de la enseñanza. Este fin de semana debo colocar un enlace directo en mi sitio en http://www.microeconomia.org .

    Y en relaciòn al tema abierto por el artìculo de Bullard, me parece positivo que se comente con entusiasmo, y con vigor tambièn, el tema. Me parece que ya van para 30 los comentarios al respecto.

    Pienso que uno de los problemas que tenemos que resolver primero es el del contexto del debate mismo. Es decir, ¿què estamos discutiendo? ¿Si es correcto o no aplicar la discriminaciòn de precios? No. El debate ha empezado cuando Susana publica su post criticando a Bullard de manera, en mi opiniòn, muy subjetiva. Empieza diciendo “¿Què le pasa a este Señor?”. Es decir, descalifica su opiniòn. ¿Què opiniòn? Que Bullard sostiene que no es correcto practicar la discriminaciòn de precios.

    Sin embargo, al criticar a Bullard por el rechazo de èste a que los extranjeros paguen màs, termina sosteniendo que no solo deben pagar màs por que tienen màs dinero sino que los que tienen menos dinero deben pagar menos. Y a esto es a lo que llamo la economìa a lo Robin Hood. Es todo.

    Estoy de acuerdo contigo en que el tema no es tècnico. Es decir, no es de economìa positiva sino de economìa normativa. Es mejor no discriminar. Pero si se trata de maximizar beneficios, bueno, si hay una posiciòn dominante sobre el mercado, la condiciòn de monopolio, siempre se puede discriminar. Discriminar en primer grado, segundo, tercero, intertemporal, pico, tarifa en dos tramos, etc. La idea es extraer màs excedente al consumidor.

    Pero, insisto, èste no era el tema.

    Un abrazo


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