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Ahora se trata de decidir sobre cuál de las alternativas es mejor. Dos de ellas, incrementar el ingreso y regalar 10 canastas dan los mismos resultado. La otra, la entrega de cupones, genera una menor utilidad pero implica también un menor gasto público. Si los recursos públicos son una restricción, ésta es la mejor alternativa.
Se han probado dos políticas para mejorar la situación de las familias en pobreza extrema. En la primera, el gobierno entrega gratuitamente 10 canastas de alimentos con un costo de 250 nuevos soles. En la segunda subsidi con 15 nuevos soles cada una de las 10 primeras canastas, y el costo es de 150 nuevos soles. En ambos casos se alcanza una utilidad mayor que sin la intervención del gobierno. Pero la utilidad es mayor con el primer programa. Lo que es bastante obvio. La utilidad crece si se regalan las canastas de alimentos que si se abaratan.
Ahora se analiza la tercera alternativa: Un incremento en el ingreso de las familias, igual a 250 nuevos soles.
El resultado de la primera alternativa de solución, que es el programa actual del gobierno, es un incremento del bienestar de las familias. Las familias ahora consumen 15 canastas de alimentos y 375 unidades del resto de otros bienes. Un incremento del 50% en el consumo. Y el costo del programa, a precios de mercado, es de 250 nuevos soles por familia.
En este post vamos a ver ahora la segunda alternativa de solución. Ahora no se trata de regalar las canastas, sino de contar con un fuerte subsidio sobre su precio.
En el anterior post se llegó al óptimo del consumidor dados el ingreso, 500 nuevos soles, el precio de la canasta de los alimentos, 25 nuevos soles y las preferencias. El resultado fue una combinación de 10 canastas de alimentos y 250 unidades del resto de otros bienes. Este es el punto de partida.
Ahora se trata de mejorar la situación de la familia, mediante la primera alternativa de solución: el gobierno decide entregar gratuitamente 10 canastas de alimentos. A continuación se presenta esta segunda parte del problema.
A raìz de la distribuciòn gratuita de alimentos que, en horas de la madrugada, el gobierno ha empezado a realizar como parte de su programa de apoyo a la extrema pobreza, se me ocurriò trabajar el tema con mis alumnos en la UNI. La hipòtesis de partida es comprobar, con el modelo de la teorìa del consumidor, las bondades de esta política.
El punto de partida es la situaciòn sin la intervenciòn del gobierno. Y luego nos hemos propuesto tres alternativas para mejorar la situaciòn de las familias en pobreza extrema:
Todo quedò organizado en un cuestionario que queremos publicar aquì. En este post presentamos la situaciòn inicial. En los siguientes posts presentaremos las alternativas de soluciòn.
Las preferencias sobre bienes complementarios perfectos se representan por curvas de indiferencia en forma de L (de ángulo recto) y responden a funciones de utilidad del tipo U =mín(AX1, BX2), donde A, B y Xi son valores no negativos. Sin embargo, no necesariamente tienen que estar representadas mediante esta forma. Pueden también ser representadas por otro tipo de formatos. Aquí queremos referirnos a funciones de utilidad del tipo U=mín(AX1-X2, AX2-X1).
La costumbre nos ha hecho pensar que como los bienes complementarios perfectos se consumen en una proporción fija, entonces las combinaciones que se alejan de esta proporción, con más de uno de los bienes y la misma cantidad del otro, no generan mayor utilidad. Así, dada la proporción fija de los bienes, una combinación que responda a esta proporción se ubica, gráficamente, en el vértice de la curva de indiferencia y nos genera un cierto nivel de utilidad. Si nos desplazamos a la derecha, para tener más unidades del bien en el eje horizontal con las mismas cantidades del bien en el eje vertical, la utilidad final es siempre la misma. Y lo mismo ocurre en la otra dirección: Si nos desplazamos hacia arriba, para tener más unidades del bien en el eje vertical con las mismas cantidades del bien en el eje horizontal, la utilidad final es siempre la misma. Y esto es perfectamente lógico.
Por ejemplo, si pensamos en el famoso e inútil ejemplo típico, zapato izquierdo y zapato derecho, es claro que la combinación de un zapato izquierdo con uno derecho nos genera una cierta satisfacción. Y que esta satisfacción no crece en nada si tenemos más zapatos derechos o más zapatos izquierdos. La razón es simple: se ha roto la proporción en el consumo. En este caso, la proporción es la unidad. Esta unidad es igual a la cantidad de bienes en el eje vertical, dividida entre la cantidad de bienes en el eje horizontal. Es decir, el consumidor obtiene utilidad si consume los bienes en las mismas cantidades.
Y para el caso más general, U =mín(AX1, BX2), las curvas de indiferencia en forma de L siguen siendo las únicas que representan a estos bienes. En este caso, general, la proporción fija en que se combinan los bienes, se obtiene haciendo AX1 = BX2 y luego despejando para X2: X2 = (A/B)X1. Esta ecuación se representa gráficamente mediante un rayo con pendiente positiva e igual a (A/B). Cualquier punto sobre este rayo es el vertice de una curva de indiferencia que representa a la función de utilidad. Si, por ejemplo, A es 2 y B es 1, entonces (A/B)=2 y X2 = 2X1 , y tenemos un rayo con pendiente positiva igual a 2. Una combinación de los bienes 1 y 2 sobre este rayo es, por ejemplo, (2, 4). La proporción fija en que se combinan los bienes es 2 unidades del bien 2 por cada unidad del bien 1. Una función de utilidad asociada a estas preferencias es, por ejemplo: U =mín(2X1, X2), y con la combinación (2, 4) se obtiene una utilidad total de 4.
Si en lugar de la combinación (2, 4) tenemos la combinación (2, 5), la utilidad obtenida … sigue siendo 4. Y si en lugar de la combinación (2, 4) tenemos la combinación (3, 4), la utilidad obtenida… sigue siendo 4. Vale decir, la combinación (2, 4) es el vértice de la curva de indiferencia que genera una utilidad de 4, y cualquier combinación a la derecha del vertice o arriba del vertica no añade utilidad alguna.
La conclusión hasta aquí es que las funciones de utilidad del tipo U =mín(AX1, BX2) se representan mediante curvas de indiferencia en forma de L porque los bienes 1 y 2 se combinan siempre en una proporción fija que está representada por el vértice de la L. Y que, en consecuencia, estos bienes son complementarios perfectos.
Pero, ¿cómo se representan graficamente las funciones de utilidad del tipo U=mín(AX1-X2, AX2-X1)?
En el caso de la función de utilidad U =mín(AX1, BX2), el vertice de una curva de indiferencia se obtiene en la combinación donde se cumple que AX1= BX2, es decir, dado X1 , X2 es (A/B)X1 , y entonces la utilidad que se obtiene con esta combinación es U =mín(AX1, B(A/B)X1)= AX1. Y todas las combinaciones que representan este nivel de utilidad están sobre la recta U = AX1 , o, que es lo mismo, X1=U/A. Esta última función se representa graficamente como una línea vertical que empieza a una altura sobre el eje horizontal igual a X2=U/B (recuerde que AX1= BX2).
Pero X2=U/B es, a su vez, una función que se representa graficamente por una línea horizontal que empieza a una distancia del eje vertical igual a X1=U/A.. Y estas dos líneas, vertical y horizontal se encuentran en la combinación donde AX1 = BX2 , combinación que es el vértice de la curva de indiferencia que genera una utilidad de U.
Si todo esto resulta claro, debe resultar igualmente claro, que los bienes complementarios perfectos que están bien representados por la grafica de una curva de indiferencia en forma de L, también lo pueden estar por la grafica correspondiente a la función de utilidad U=mín(AX1-X2, AX2-X1).
El procedimiento para construir la grafica de la curva de indiferencia que genera una utilidad U de esta función es el mismo que el descrito para la curva que tiene forma de L.
En el caso de esta función de utilidad U=mín(AX1-X2, AX2-X1), el vertice de una curva de indiferencia se obtiene en la combinación donde se cumple que AX1-X2 = AX2-X1, es decir, X1 = X2 . Y la representación grafica de esta función es la bisectriz que parte del orígen de coordenadas con un ángulo de inclinación de 45 grados.
Si queremos construir una curva de indiferencia, entonces empezamos con el vertice de coordenadas X1 = X2 . Y la utilidad que genera esta curva de indiferencia es igual a U =mín(AX1 – X2 , AX2 – X1) = mín(AX1 – X1 , AX1 – X1) = AX1 – X1 = AX2 – X2 .
Conocemos entonces, la utilidad de la curva de indiferencia y el vértice. Vamos ahora a conocer el resto de la curva. Las combinaciones de los bienes 1 y 2 en la curva de indiferencia que dan una utilidad de U se encuentran sobre las rectas AX1 – X2 y AX2 – X1 . En la recta U = AX1 – X2 , el número de unidades del bien 2 es igual a X2 = U + AX1 . Se trata de una línea recta con pendiente positiva igual a A y que empieza en la combinación X1 = X2 . En el otro caso, de la recta U = AX2 – X1 , el número de unidades del bien 2 es igual a X2 = (U/A) + (X1 /A) . Se trata, también, de una línea recta con pendiente positiva igual a 1/A y que empieza en la combinación X1 = X2 . Es decir, aquí no se trata de una curva de indiferencia en forma de L sino de una curva de indiferencia en forma de ángulo agudo.
Veamos un ejemplo particular que nos explique mejor lo dicho aquí. La función de utilidad es U =mín(2X1 – X2 , 2X2 – X1). X2 = X1 es la recta que contiene los vértices de las curvas de indiferencia de esta función. Supongamos que el consumidor se ubica en la combinación (5, 5). Entonces la utilidad obtenida es U = 5. Hacemos ahora 5 = 2X1 – X2 , o, lo que es lo mismo, X2 = 2X1 – 5, y tenemos la recta de pendiente positiva igual a 2 y que empieza en la combinación (5, 5). Si ahora hacemos 5 = 2X2 – X1 , o, lo que es lo mismo, X2 = 2.5 + 0.5X1 , y tenemos la recta de pendiente positiva igual a 0.5 y que empieza en la combinación (5, 5). En consecuencia, tenemos una curva de indiferencia en forma de ángulo agudo con vertice sobre la combinación (5, 5).
Tomemos una combinación sobre la recta X2 = 2X1 – 5, que no sea el vertice (5, 5). Si, por ejemplo, X1 = 10, entonces X2 = 15, y esta combinación (10, 15) generará una utilidad igual a U =mín(2*10 – 15 , 2*15 – 10) = mín(5 , 20) = 5.
Es decir, la utilidad en (5, 5) es la misma que en (10, 15), lo que confirma que estas combinaciones se encuentran sobre la misma curva de indiferencia. Lo mismo va a ocurrir si nos ubicamos en una combinación como (10, 7.5), que se encuentra sobre la otra recta que forma parte de la curva de indiferencia, X2 = 2.5 + 0.5X1 . Aquí la utilidad obtenida es también igual a 5, U =mín(2*10 – 7.5 , 2*7.5 – 10) = mín(12.5 , 5) = 5.
Así se confirma que moviéndose desde el vértice (5, 5) por la recta con pendiente 2, por ejemplo en (10, 15), o por la recta con pendiente 0.5, por ejemplo en (10. 7.5), la utilidad es la misma. Es decir, estamos sobre una curva de indiferencia.
Entonces estas curvas de indiferencia en forma de ángulo agudo también representan a los bienes complementarios perfectos. ¿Y qué ocurrirá en el caso de curvas de indiferencia en forma de ángulo obtuso? También se trata de bienes complementarios perfectos.
Un ejemplo de este tipo lo encontramos en Ejercicios de Microeconomía Intermedia, de Bergstrom y Varian. La función de utilidad es U =mín(X1 + 2X2 , 2X1 + X2). El lector puede hacer los cálculos necesarios, siguiendo el mismo procedimiento que aquí hemos establecido, y se va a encontrar con curvas de indiferencia que forman ángulos obtusos.
Finalmente ¿qué ocurre si en lugar de tener una bisectríz, X2 = X1, donde se encuentran los vértices de las curvas de indiferencia, tenemos un rayo del tipo AX2 =B X1? Pues nada, se trata de otra forma de representar curvas de indiferencia para bienes complementarios perfectos. El lector tiene aquí otro ejercicio para comprobarlo.
Bergstrom y Varian, Ejercicios de Microeconomía Intermedia, 4a edición, Antoni Bosch editor, capítulo 4, problema 4.7, página 35.
Según la enciclopedia INVESTOPEDIA, la agflation es un aumento en el precio de los alimentos que se produce como resultado de un aumento de la demanda de productos de consumo humano (maíz, girasol, caña de azúcar, soya, colza, canola) y su uso como una alternativa en materia de combustibles (bio.combustibles, biodiesel). Mientras que la naturaleza competitiva de los pequeños supermercados permite que algunos de los efectos de la agflation sean absorbidos, los aumentos de precios que causa la agflation repercuten en gran medida en el consumidor final. El término se deriva de una combinación de las palabras «agriculture» e «inflation».
El interés actual por las energías alternativas contribuye a la agflation. Con el fin de producir biocombustibles (como el etanol y el biodiésel), se plantea la necesidad de utilizar como insumos para la fabricación de los mismos a productos alimenticios tales como la soja y el maíz. Esto genera una mayor demanda de estos productos, que es la causa del aumento de los precios.
Lamentablemente, estos aumentos de precios se extendieron a otros no relacionados con los bio-combustibles (como el arroz y el trigo) y, como consumidores, cambiar a los menos costosos sustitutos para el consumo.. Por otra parte, la agflation también afectará alimentos no vegetales como (huevos, carne y lácteos). Por otro lado, los aumentos de los precios de los cereales harán la alimentación del ganado y su carne más cara.
La agflation es un fenómeno desconocido que no se resuelve con las recetas tradicionales ni ortodoxas ni heterodoxas.
Según Zaiat “el mercado mundial de alimentos se enfrenta con dos fuerzas arrolladoras al mismo tiempo: una que quiere empezar a sustituir el petróleo cada vez más caro con maíz, girasol, soja y otros cereales, y otra (China e India) que requiere imperiosamentde alimentos para su inmensa y creciente masa de trabajadores.”[....]
“La agencia de noticias AFP realizó un ilustrativo relevamiento en algunos mercados europeos, tomando como referencia información de organizaciones de consumidores. Por caso, en Alemania, el pan aumentó entre el 5 y el 10 por ciento y la manteca subió de 79 centavos a 1,19 euro en los últimos tres meses. En España, la leche trepó 11 por ciento, mientras que en Polonia el litro de leche descremada pasó de 0,40 a 0,60 euros. En Italia, las pastas, y en Francia, la tradicional baguette se dispararon generando jornadas de insurrección de los consumidores. En China, la tasa de inflación se elevó al 6,5 por ciento en agosto, el porcentaje más alto en once años, impulsado en gran parte por el alza de casi 50 por ciento en el precio de la carne de cerdo. En forma sencilla, la conclusión es que hay un grave problema no sólo en Argentina, puesto que lo que está en cuestión con la agflation es lo que se conoce como soberanía alimentaria: la accesibilidad de los alimentos, por precios, calidad y cantidad, para la mayor parte de la población.” (1)
En relación a los bio-combustibles Fidel Castro ha realizado una advertencia en un artículo titulado "Reflexiones del comandante en jefe: La internacionalización del genocidio", donde dice que “la producción del etanol hecho de maíz, sorgo, cebada, mijo y avena incrementará los precios de estos y otros comestibles, incluidos los pollos que se alimentan de granos, y que eso "no significa otra cosa que la internacionalización del genocidio". Para distintos medios esta opinión ha sido considerad una media verdad, excesiva y exagerada.
La ONG británica Oxfam advirtió que la carrera por la producción de biocombustibles podría afectar negativamente a los más pobres del mundo. El informe dice que para cubrir el aumento en la demanda, la UE tendrá que aumentar biocombustibles obtenidos de cultivos como la caña de azúcar y el aceite de palma, provenientes de países en desarrollo. El afán de las grandes compañías y gobiernos en Indonesia, Colombia, Brasil, Tanzania y Malasia por obtener una tajada de la "torta de biocombustible de la UE" amenaza con expulsar a campesinos pobres de sus tierras, añade.
El analista en temas ambientales de la BBC, Roger Harrabin, dijo que también había temores acerca del costo ambiental de obtener combustible de cultivos como el maíz. Científicos han dicho que se requiere tanta energía para producir algunos biocombustibles, que al final sería más limpio quemar la gasolina en nuestros autos, señala Harrabin. Peor aún, agrega el corresponsal, todavía se están derribando valiosos bosques tropicales para reemplazarlos por cultivos orientados a los biocombustibles, como el aceite de palma.
Robert Bailey, asesor de políticas en Oxfam, declaró: "en la carrera por suministrar biocombustibles a la UE y el resto del mundo, los pobres están siendo aplastados". "Los biocombustibles no son una panacea", agregó.
Sin embargo, como lo expresa Andrés Oppenheimer (2), dos economistas de la Universidad de Minnesota acaban de publicar un artículo en la influyente revista "Foreign Affairs" que tiene argumentos similares en contra del etanol de maíz. En el artículo titulado "Cómo los biocombustibles van a matar de hambre a los pobres", los profesores C. Ford Runge y Benjamin Senauer argumentan que si los planes de EE.UU. de producir masivamente etanol de maíz continúan, podría haber 1.200 millones de personas crónicamente hambrientas en el mundo para el 2025, o sea 600 millones más de las que se proyectaban previamente.
Para Runge “el etanol de (caña de) azúcar es más barato para producir, e involucra un proceso de conversión más eficiente.”. (que el de maíz)) Expresa además que el Plan Bush-Lula para producir conjuntamente etanol de azúcar en Centroamérica y el Caribe y exportarlo a EE.UU. usando las preferencias comerciales de Washington a la cuenca del Caribe es un buen plan. Para Runge, la producción de etanol utilizando la caña de azúcar es “conveniente” ya que se ha hecho cada vez más eficiente (Brasil ha incrementado la producción de etanol por hectárea).
Un artículo publicado en Sunday Times On Line cuyos autores son Jonathan Leake y Steven Swinford,el pasado 10 de junio, titulado ” Top scientist says biofuels are scam” (Uno de los principales científicos dice que los bio-combustibles son un fraude) (3),
El científico Roland Clift expuso en un seminario en el Royal Academy of Engineering que el plan para promover bioetanol y biodiesel producidos a partir de plantas es un “fraude”. Clift, es profesor de tecnología medioambiental en la Universidad de Surrey, y miembro del comité científico que asesora al Gobierno, Defra, que es el departamento del ministerio de medio ambiente encabezado por David Miliband.. El profesor dijo en el seminario que la producción de biocombustibles es muy probable que aumente la emisión de gases de efecto invernadero.
Howard Dalton, jefe científico de Defra, habló a favor de los mismos; pero los argumentos de Clift fueron más contundentes: “El biodiesel es un fraude total ya que en los trópicos el aumento de la demanda está haciendo que se quemen bosques para dejar espacio al cultivo de la palma aceitera y a cosechas similares.” “Calculamos que la tierra necesitará plantar cosechas de biodiesel durante 70 y 300 años para compensar el CO2 emitido a causa de la destrucción de los bosques”.
En el Perú se cultiva la palma aceitera, sobre todo, en el departamento de San Martín. Existe el riesgo real de que el incremento de la producción del biodiesel acelere el proceso de deforestación, como ha ocurrido en Indonesia y Malasia. Antonio Brack subraya que «la peor decisión que se puede tomar en el siglo XXI es seguir deforestando los bosques amazónicos, porque se perderían las ventajas competitivas a nivel global y se empeoraría la situación frente al cambio climático». (4)
En el Reino Unido también existen planes de crear bio-combustible a base de aceite de colza, los que también serán atacados por Clift, ya que “las cosechas generan una gran cantidad de óxido nitroso- un GEI mucho más poderoso que el CO2”.
Otro científico de renombre, Roger Kemp, asesor del ministerio de transporte sobre el uso de la energía en el transporte manifestó que “el uso de bio-combustibles no tendrá una incidencia en la reducción de emisiones”.
Por otro lado, los activistas ambientalistas expresan que el G8 tiene una tradición de anteponer los intereses a corto plazo a los del medio ambiente y a los de los países en vías de desarrollo.
En nuestro país, Gastón Benza, pretende enganchar su programa de Sierra Exportadora al tren de los bio-combustibles. , en alianza con PetroPerú y PetroBras, con ¡100 mil hectáreas! sembradas de canola o colza en Cajamarca, Junín, Puno y otros departamentos. El problema es de dónde saldrán estas tierras y si se hará a costa de una “reconversión” de los cereales y tubérculos andinos que son la base de la alimentación de la población de esas regiones.
Foreign Affairs, por su lado, subraya el hecho de que la producción agrícola para biocombustibles compite con la producción para la alimentación.
Basándose en información del International Food Policy Research Institute, IFPRI (Instituto Internacionalde Investigaciones sobre Políticas Alimentarias), con sede en Washington, observa que el efecto de la producción de bio-combustibles sobre los precios de los alimentos puede agravar el problema de la desnutrición en el mundo: «el número de personas en situación de inseguridad alimentaria en el mundo se elevaría en aproximadamente 16 millones por cada punto porcentual de incremento en los precios reales de los alimentos básicos. Eso significa que hacia el año 2025 habría 1200 millones de personas con desnutrición crónica, 600 millones más de lo que se habría previsto».
Tanto la FAO como la CEPAL advierten que «es necesario aún más investigación y asistencia técnica en estas áreas… para maximizar las oportunidades… y minimizar los riegos de afectar negativamente la seguridad alimentaria”. El incremento de la demanda de los productos agrícolas utilizados para la producción de biocombustibles y, por lo tanto, la elevación de sus precios, ¿podría beneficiar a los pequeños agricultores involucrados en esos cultivos? No parece ser ese el caso. Por un lado, lo que está ocurriendo en el Perú y otros países es que este negocio está siendo acaparado por grandes empresas. Según Foreign Affairs —en el artículo ya citado—, uno de los problemas centrales es que esta industria ha sido desde hace tiempo dominada, no por fuerzas de mercado, sino por la política y por los intereses de un número reducido de grandes empresas. Por otro lado, el incremento de los precios de los alimentos también afectará a los propios agricultores, quienes, salvo aquellos que viven en una economía de autoconsumo, en su mayoría son compradores netos de alimentos.
Conclusión: es necesario continuar controlando los efectos de la agflation y los efectos que puede tener una estrategia de desarrollo agrícola basado en los bio-combustibles.
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(1) Alfredo Zaiat, "No una, dos revoluciones" Diario Página 12, sábado 21/10/07.
(2) De La nueva guerra biopolítica, Andrés Oppenheimer, "El Comercio", 9 abril de 2007.
(3) http://www.timesonline.co.uk/tol/news/uk/article1909827.ece
(4) Antonio Brack . OPINIÓN SOBRE EL PROYECTO DE LEY OTORGAMIENTO DE TIERRAS DE DOMINIO DEL ESTADO EN LA AMAZONIA PERUANA PARA FINES AGROPECUARIOS Y AGROINDUSTRIALES.http://www.munisurquillo.gob.pe/website/libros/Medio%20Ambiente/Congreso%20del%20Per%FA/Libro01/25web.pdf
El alza de precios en Lima Metropolitana ascendió a 1 % en el mes de marzo de 2008, la más alta de los últimos 4 años; y la tasa anualizada (desde febrero de 2007 hasta marzo de 2008) fue de 5.6 %, la más alta de los últimos 9 años. Lo preocupante ahora es que estaríamos en presencia de un sostenido crecimiento de precios.
El alza de precios se explica fundamentalmente por los elevados precios del rubro alimentos y bebidas, que representaron el 73% del alza de precios en el año 2007 y el 91% en el primer trimestre de 2008. Como sabemos, este rubro tiene un peso cercano a la mitad de la canasta familiar.
En el primer trimestre del 2008, las alzas que han experimentado los productos alimenticios fueron: carnes (8%), pan y cereales (16%), leche, queso y huevos (13%), grasas y aceites (32%), frutas (15%), tubérculos y raíces (12%), leguminosas (20%) Todos estos productos representan un poco más de la cuarta parte de toda la canasta familiar.
El alza de precios de los productos alimenticios se ha debido fundamentalmente al alza de los correspondientes insumos importados y fletes. La cotización de estos insumos ha tenido un crecimiento notable: En los últimos 15 meses el trigo subió 126%, el aceite de soya 107%, el frijol de soya 98%, el arroz 84%, el maíz 46% y el petróleo 70%. La úrea subió, según CONVEAGRO, casi 100% en el año 2007.
El alza de las cotizaciones de estos insumos está vinculado al alza del precio del petróleo (úrea, fletes), a su uso como biocombustibles (maíz, trigo, sorgo, soya y azúcar). Asi, por ejemplo, el 13% de la producción mundial de maíz se destina a biocombustibles y este porcentaje seguirá creciendo para satisfacer las necesidades de energía.
Lo importante es determinar si los precios altos de los insumos importados tendrán un carácter pasajero o permanente. Al respecto, la BBC de Londres señala: “A corto plazo, todo indica que los altos precios de los alimentos han llegado para quedarse y no habrá una caída en el 2008.” Es más, Concepción Calpe, economista jefe de la FAO, dijo a la BBC "no estamos ante un fenómeno breve y hay elementos fundamentales que pensamos van a mantener los precios altos por al menos 10 años".
Este carácter permanente del alza de las cotizaciones de los insumos importados se debe a que, como señala la FAO, los inventarios de cereales están en su nivel más bajo desde 1980. Otro factor que incide en el alza de precios es el uso creciente de estos insumos como biocombustibles. La BBC señala que los datos de la FAO “revelan que desde 2003 se duplicó el uso de maíz para biocombustibles y prevén que la demanda aumentará doce veces hasta 2016”.Por otro lado, un estudio de CEPES ha señalado que “las tendencias alcistas del precio de la urea parecen muy claras para los siguientes tres años”.
Por eso no podemos ser tan optimistas en pensar que esta alza es transitoria. El BCRP ha señalado que “se comienzan a observar tendencias a la baja de los precios internacionales de algunos insumos alimenticios. En marzo el trigo bajó 19% y el aceite de soya 26%”. Pero no menciona que en ese mismo periodo el arroz subió 47%, el maíz 4% y el petróleo se mantuvo sin variación.
El BCRP para preservar la estabilidad monetaria ha adoptado un esquema de metas explícitas de inflación. Para el año 2008 la meta de inflación es de 2%, pudiendo llegar a 1% ó 3% considerando el margen de tolerancia. La evaluación que hace esta Institución es mensual y “Ante cualquier desviación de la meta, el Banco Central toma las acciones necesarias para retornar a la meta” Pero ya van 6 meses que la meta ha sido sobrepasada (desde Octubre de 2007 excede el 3% y en Marzo estamos en 5.6%) y las medidas adoptadas por esta Entidad, como la elevación de las tasas de interés, no dan el resultado esperado. Tampoco el MEF ha tenido éxito con las medidas que ha adoptado para contrarrestar la inflación: Ha reducido el ISC a los combustibles y los aranceles y ha decidido elevar el superávit fiscal al 2%, pero las alzas han continuado.