El sistema público de pensiones se organiza sobre la base de la distribución a los jubilados de las aportaciones que proceden de los trabajadores activos. En la medida en que la economía funciona, en el largo plazo, o en el muy largo plazo, de manera regular, se presume que las aportaciones financian sin mayores dificultades las pensiones. Esto implica que el número de aportantes es muy grande y que el número de beneficiados por las pensiones es relativamente pequeño.
El sistema funciona adecuadamente en un escenario piramidal, en que la base, los aportantes es grande, y la punta, los beneficiados, es pequeña. Pero deja de funcionar cuando la forma de la pirámide cambia. Y esto es lo que ha ocurrido en nuestra pirámide. Cada vez se reduce más el número de aportantes y cada vez aumenta más el número de beneficiarios. Y el resultado es la crisis del sistema. El Estado se ve obligado a financiar los déficit y la pensión de los jubilados se reduce dramáticamente.
El problema se puede agravar más todavía, si el número de beneficiarios se incrementa a consecuencia del incremento en la esperanza de vida de los supervivientes de los jubilados. El sistema funciona, más o menos, así: El jubilado que percibe una pensión, genera una pensión para el cónyugue cuando fallece. Y la pensión del cónyugue se cancela cuando, a su vez, el cónyugue también fallece. ¿Qué ocurre si la esperanza de vida del cónyugue superstite se incrementa? La crisis financiera del sistema de agudiza.
Y aquí entra a tallar un elemento muy curioso. El sistema de pensiones podría agudizar sus contradicciones debido al … viagra.
El viagra ha permitido recuperar la vida sexual de los varones de edad madura con problemas de disfunción erectil. Y esto es un estímulo suficiente para que los varones en edad madura contraigan matrimonio con damas de mucha menor edad. El resultado: los varones pasan a mejor vida, al fallecer, y las damas pasan a "mejor vida" al recibir sus pensiones de viudez. Interesante problema.
Aquí tienen el blog, de Brasil, donde encontramos el artículo que describe este problema.
Y aquí tienen, in extenso, el artículo oríginal publicado ayer por el :
Si bien el Viagra se ha convertido en una espléndida solución para los hombres que sufren de disfunción eréctil, la pildorita azul se ha convertido en una pesadilla para el sistema de jubilaciones y pensiones de Brasil.
¿Por qué? Muy sencillo: los hombres mayores de 50 años de edad ya no tienen complejos que les impidan lanzarse a la conquista de mujeres hasta 30 años más jóvenes que ellos, y esa tendencia plantea un problema para el sistema brasileño de previsión social, pues aumenta el tiempo en que se pagan pensiones a las viudas.
El aumento del número de casamientos de hombres mayores de 50 años con mujeres más jóvenes, un fenómeno atribuido al Viagra, está amenazando el equilibrio del sistema de jubilaciones y pensiones de Brasil, según un estudio realizado por el Instituto de Investigación Económica Aplicada del gigante del Sur. El 64% de los cincuentones separados vuelve a casarse con mujeres más jóvenes, y el porcentaje salta al 69% entre los hombres de entre 60 y 64 años, quienes muestran una señalada preferencia por las mujeres 30 años más jóvenes, indica el estudio, que precisa que apenas un tercio de las mujeres separadas encuentran una nueva pareja.
“Todo el sistema de previsión social fue planeado para que la mujer cobre la pensión de su marido durante unos quince años, pero con el aumento de la esperanza de vida y los nuevos casamientos, el beneficio puede durar un promedio de 35 años o más”, dijo a AFP Paulo Tafner, investigador del instituto y autor del estudio.
“Es el ‘efecto Viagra’ en las pensiones. Suena gracioso llamarlo así hoy, pero lo cierto es que este fenómeno empezó en los años setenta, cuando las separaciones de parejas y los nuevos matrimonios se hicieron más frecuentes”, añadió.