Acaba de terminar el Concurso de Admisión a la UNI. El Examen para la modalidad ordinaria de ingreso, se realizó el 10, 12 y 14 de Agosto. Postularon 2547 Estudiantes, y lograron cubrir una plaza de ingreso un total de 413. Una tasa de ingreso igual a poco más de 6 postulantes por cada ingresante. Es una tasa bastante alta que refleja el grado de dificultad que implica el ingreso a la Universidad de Ingeniería. Si a los ingresantes por la modalidad ordinaria (los 3 exámenes) se les suma los ingresantes del Centro Pre Universitario, que cuentan con el 30% de las vacantes, el resultado cambia muy poco: 3692 postulantes, 611 ingresantes. La tasa postulantes/ingresantes baja de 6.17 a 6.04.
Pero si comparamos este resultado con los resultados que se obtiene, por ejemplo en San Marcos, se encuentra una gran diferencia. la tasa postulantes/ingresantes es igual a 13. Pero esta comparación no implica que es más difícil ingresar a San Marcos. Simplemente nos dice que entre los que quieren ingresar a San Marcos es más difícil lograr la meta que entre quienes quieren ingresar a la UNI. Para quienes ingresar a San Marcos es igual que ingresar a la UNI, la UNI es una mejor opción.
Luego de conocidos los resultados del examen de la UNI, las Academias de preparación buscan demostrar que fueron sus Alumnos los que lograron los primeros puestos. El Domingo 16 el CEPREUNI, la Academia César Vallejo y Trilce, publicaron sendos avisos en los diarios anunciando sus éxitos. El CEPREUNI sostiene que 369 de sus Alumnos ingresaron. El aviso sostiene que "54% de los ingresantes a la UNI son nuestros". La Academia César Vallejo sostiene que el primer puesto del cómputo general es suyo y, además, que el 82.4% de las vacantes ocupadas pertenecen a sus Alumnos. Trilce no se queda atrás y sostiene que tienen al primer, segundo y tercer puesto. ¿Cuán cierto es todo esto?
En el caso de Trilce, el aviso publicado no miente pero no dice la verdad. Se trata de uno de esos avisos donde hay que tener en cuenta la letra chiquita. Y la letra chiquita dice "Aptitud Académica – Cultura General", es decir, Trilce sostiene que sus Alumnos ocuparon el primer, segundo y tercer puesto del primer examen. Y de acuerdo con la información de la Oficina de Admisión de la UNI, efectivamente los alumnos mencionados por Trilce ocuparon esos puestos en el primer examen de admisión. Es clara la intención fraudulenta de esta academia, pasar por primeros puestos de la UNI a quienes fueron primeros puestos del primer examen.
En el caso de la Academia César Vallejo, el aviso publicitario menciona que obtuvieron con un Alumno suyo el primer puesto del Cómputo General. Y también esto es cierto. De acuerdo con la información de la Oficina de Admisión, el postulante Arnold Villafuerte tiene el orden de mérito 1 en el Canal y el orden de mérito 1 en la modalidad de admisión. Obtuvo 1129.8 puntos, equivalente a una nota sobre 20, de 17.381. Sin embargo este ingresante no aparece en el cuadro de orden de méritos . La Oficina de Admisión publica un informe donde aparecen los nombres de los 5 primeros puestos del Exámen de Admisión y allí no aparece el Alumno de la Academia César Vallejo. Más curioso todavía es que si colocamos los nombres de estos 5 primeros puestos no aparecen en el de la Oficina de Admisión de la UNI. Algo está trabajando mal aquí. La nota más alta en el Examen de Admisión, publicado por la Oficina de Admisión, es 18.015 y la nota obtenida por el número 1 en el orden de mérito de la modalidad de ingreso ordinario (por examen de admisión) del sistema de información de de 17.381 y que corresponde al Alumno de la Academia Vallejo.
Pero siendo la información de la Academia Vallejo correcta, la discrepancia entre la nota más alta publicitada, 18.015 y la que se encuentra en el sistema de información, 17.381 no es muy importante. Pero pienso que sí es importante otra información que publica esta academia. De acuerdo con la información de su página web, la Academia Vallejo colocó el 82.4% de las vacantes de este Concurso de Admisión.
En este concurso de admisión se contaba con 702 vacantes para todas las modalidades de ingreso. Las 702 vacantes se distribuyen de la siguiente manera: 413 modalidad ordinario (examen de admisión), 65 (dos primeros alumnos), 198 (CEPREUNI), 16 (traslado externo) y 10 (segunda profesión). Como en la modalidad de dos primeros alumnos, se rinde el mismo examen que la modalidad ordinario, tendríamos 413+65=478 vacantes para examen de admisión y 198 para CEPREUNI, totalizando 676 vacantes.
Del 100% de vacantes del examen de admisión, 478, el 84.2% es decir 402 vacantes, corresponden a los alumnos
ingresantes de la academia César Vallejo (si aceptamos su publicidad). Pero el CEPREUNI sostiene que sus ingresantes suman 369. De éstos, 198 corresponden al ingreso directo, y quedan 369-198=171 que tendrían que provenir del examen de admisión. Pero de las 478 vacantes del examen de admisión, 402 estarían en manos de la Academia Vallejo y quedarían 478-402=76. Si la academia Vallejo colocó 402 y el CEPREUNI 171, hay una diferencia de 478-(402+171) =-95 por la que estos números no cuadran.
En el supuesto que ambas academias dicen la verdad, la explicación puede encontrarse en un área común para ambos. Ambos tendrían ingresantes que les "pertenecen". Postulantes que estuvieron en la Vallejo y luego en el CEPREUNI, o al revés, o en ambas a la vez.
No es de nuestro interés descubir la explicación a este problema. Sí lo es descubrir que para ingresar a la UNI es necesario pasar por alguna de estas dos academias, o, en general, tener una preparación especial.
De la información publicada por la oficina de admisión de la UNI se desprende que casi el 20% de los ingresantes terminaron sus estudios secundarios el año 2007. Es decir que lograron ingresar a la UNI un año y medio después de salir del colegio. El 70% de los ingresantes terminaron sus estudios secundarios entre el 2004 y el 2006. Es evidente que se requiere tener más de un año fuera del colegio para ingresar a la universidad. Ese tiempo que se requiere es un tiempo de "experiencia" para lograr las habilidades suficientes que les permiten superar las trabas que representa el examen de admisión.
El 17% de los ingresantes ingresó siendo su primera vez en el examen de admisión. El 30% de los ingresantes postuló dos veces y el 24% tres veces. Pero el 29% de los ingresantes ha postulado 4 veces (!). Es decir, el 52% de los ingresantes ha postulado entre 3 y 4 veces y el 83% ha ingresado postulando entre 2 a más veces (!), cifras preocupantes .

El esfuerzo que hacen los postulantes para lograr su ingreso a la UNI parece compensado por los resultados obtenidos en el examen de admisión. Las notas obtenidas son relativamente altas. Las notas aprobatorias más bajas, las tiene el 9.5% de los ingresantes y las notas aprobatorias más altas el 2.8%. Poco más del 30% de los ingresantes tiene notas entre 14 y 16, mientras que el 57% obtiene notas de 12 a 14. En consecuencia, los ingresantes con notas de 12 a 16 representan el 87% del total. Un resultado bastante positivo. Pero un resultado bastante caro en términos del tiempo requerido de preparación.
Se puede concluir que para ingresar a la UNI se requiere una inversión bastante alta. Más del 50% de los ingresantes tiene que asumir los costos de la preparación en el CEPREUNI y el resto , los costos de preparación en academias como la César Vallejo, Trilce o Pamer. A estos costos de preparación hay que añadir los costos del examen de admisión, entre 400 y 620 nuevos soles. Del total de postulantes, el 36% proviene de Escuelas Privadas. Se puede prejuiciar que podrían estar en mejores condiciones para afrontar los costos. Pero el 64% de los postulantes y el 88% de los ingresantes provienen de la Escuela Pública. Y tendrían que ser las familias con mayores ingresos y con hijos en escuelas públicas ,las que se encuentren en mayor capacidad, para asumir estos costos.

Una discriminación económica está presente aquí, eliminando la igualdad de oportunidades que el examen de admisión a la UNI representaba en años pasados. Hasta comienzos de la década del 90, antes de la creación del CEPREUNI, los costos de ingreso a la Universidad eran mucho más bajos. Hoy día esos costos incorporan los costos del CEPREUNI ,que cuenta con la ventaja monopólica del 30% de las vacantes , y que provoca una discriminación económica muy injusta. Aunque esta política no es propia de la UNI, pues se práctica por igual en otras Universidades Públicas como San Marcos, ha generado un proceso de elitización de la universidad.
Frente a costos altos de la universidad privada (a pesar de una reducción absoluta en las pensiones por una mayor oferta de universidades) la universidad pública resulta muy barata y las presiones de demanda han crecido. Y esto ha sido visto en las universidades públicas como una oportunidad de negocios. Se toma el 30% de las vacantes y se las entrega a quienes pueden cubrir los costos. Los mismos postulantes del CEPREUNI que no logran vacante compiten con ventaja en el mismo examen de admisión y logran un 24% adicional de vacantes. El 46% restante se reparte entre los postulantes preparados en otras academias, competitivas para este tipo de examen. El resultado: elitización.
¿Qué hacer? Restablecer la igualdad de oportunidades sin eliminar la meritocracia, partiendo de metodologías como la de John Roemer que busca "nivelar el terreno para todos". Y esto implica replantearse las funciones mismas de la universidad pública. ¿Tiene la UNI que concentrar sus esfuerzos en el ingreso de estudiantes o es mejor concentrarlos en la formación profesional?