El 15 de Agosto sostuvimos que la UNI monopoliza formalmente el 30% de las vacantes pero llega realmente al 52.6%. La primera cifra corresponde a la cuota monopólica establecida por la misma institución, mientras que la segunda implica el alcance de la cobertura del Centro Pre Universitario (CEPRE) sobre el examen ordinario de Admisión (de Agosto de este Año). En el mismo artículo señalamos que a pesar de la importancia de las cifras presentadas oficialmente, los postulantes del CEPRE no habían logrado los primeros puestos en el examen de admisión que, generalmente, son cubiertos por la Academia César Vallejo. Pero en esta ocasión no ha ocurrido así.
Los primeros puestos han sido obtenidos por la Academia Trilce, específicamente, el primer y segundo puesto. Pero la conclusión a la que arribamos antes, sigue siendo la misma. El CEPRE ha logrado una cobertura muy grande sobre las vacantes aunque no ha podido competir con las academias que siguen colocando los primeros puestos. Una ventaja de cobertura que se soporta exclusivamente en el carácter monopólico y en la colusión que mantiene con la Oficina de Admisión de la UNI.
Pero si bien es cierto el CEPRE ha logrado una cobertura del 52.6%, no es menos cierto que Academias como la César Vallejo mantienen un alto nivel de cobertura sobre las vacantes del examen ordinario. La Academia César Vallejo sostiene que ha colocado el 80.8% de las vacantes. ¿Cómo se explican estos porcentajes que parecen contradictorios? Si el CEPRE coloca el 52.6%, cómo es que la Academia C. Vallejo coloca el 80.8%?. El 80.8% se calcula sobre las vacantes del examen ordinario, y el 52.6% sobre el total de las vacantes. Pero aún así las cifras no cuadran.
El CEPRE tiene 30% como monopolista y 22.6% adicional cuando compite con otras academias en el examen ordinario. Este 22.6% calculado sobre las vacantes del examen ordinario, se convierten en 32.3%. La diferencia, 67.7% es cubierto por los postulantes de otras academias. (Asumiendo que los postulantes siempre provienen de alguna academia). Por lo tanto, la única posibilidad para que las cifras cuadren, es que los postulantes que lograron vacante por el examen ordinario y que son reclamados como de la Academia César Vallejo, pertenecen también al CEPRE. Se trata de postulantes que han estado en ambas instituciones y que, en consecuencia, han asumido costos mucho más altos.
En conclusión, para ingresar a nuestra UNI se requiere invertir dinero en instituciones privadas, en el CEPRE, o en ambas instituciones. En el primer caso hay que enfrentar costos promedio de 200 nuevos soles mensuales, en el segundo, de 400 y en el tercer caso, 600 nuevos soles. ¿Pueden reducirse estos costos?
Si desaparece la colusión y el carácter monopólico del CEPRE, el CEPRE sería un competidor más y tendría que reducir precios. Esto porque los competidores, caso Trilce y C. Vallejo, tienen ventajas frente al examen ordinario, tanto en cobertura como en calidad (primeros puestos). Y por esta vía disminuiría significativamente la discriminación por razones económicas.