Este Viernes terminó el examen de admisión 2010-II, y hoy el CEPRE UNI publica un aviso a página completa en La República felicitando a sus ingresantes. Un total de 705 postulantes ingresaron a la UNI. El 52.6% son alumnos del CEPRE. El porcentaje restante son alumnos de otras academias, principalmente la César Vallejo. Presumo que poquísimos o ningún postulante ingresa a la UNI sin pasar por una Academia. Y las academias son empresas privadas que lucran con este negocio. Es decir, para ingresar a la UNI se requiere invertir en estas empresas. El costo en el CEPRE es de 360 nuevos soles mensuales. En la academia C. Vallejo es de 185 nuevos soles. Los primeros puestos de ingreso a la UNI generalmente provienen de la Academia C. Vallejo.
¿Cómo es que el CEPRE con precios muy altos coloca una gran cantidad de postulantes pero no ocupa los primeros puestos del examen de admisión? ¿Cómo es que las academias como la C. Vallejo logran altos porcentajes de ingresantes y colocan los primeros puestos y sin embargo tienen menores precios. La respuesta está en el monopolio. El CEPRE tiene el monopolio sobre el 30% de las vacantes. Si restamos este porcentaje, queda 22.6% de las vacantes que representan el 32.3% de las vacantes del examen ordinario. La diferencia, el 67.7% es cubierto por postulantes que provienes de otras academias. En consecuencia, el CEPRE tiene 30% como monopolio, y otro 32.3% sobre las vacantes que se concursan en el examen ordinario.

Si se ingresa al sitio web del Examen de Admisión, se puede apreciar un enlace en el menú horizontal superior donde se presenta información del CEPRE. Y en esta página de información se encuentra otro enlace que lleva a la página web del CEPRE. ¿Qué hacen estos enlaces a una Academia de Preparación en la página de la Oficina de Admisión? Es una clara demostración de un acto de colusión. No estamos diciendo que la UNI no puede tener un Centro Pre Universitario (pero estamos en desacuerdo con esto). Sí estamos diciendo que la Oficina de Admisión no debe guardar vínculo alguno con este Centre Pre Universitario. Se entiende que la Oficina de Admisión es la encargada de velar por la administración de las vacantes de la UNI entre los postulantes, vengan de donde vengan. Sin embargo no sólo existe esta conexión que, finalmente tiene un carácter informativo. El problema es que la Oficina de Admisión tiene también responsabilidad directa sobre el ingreso de los postulantes que vienen del CEPRE.
Es cierto que el surgimiento del CEPRE ha sido una de las respuestas encontradas en las Universidades Públicas frente a los exiguos presupuestos que le asigna el Estado. La búsqueda de recursos directos a través de este tipo de actividades llega a representar un porcentaje creciente del presupuesto universitario. Pero esto no tiene por qué conducir al monopolio. Más aún cuando aquí la monopolización surge en un mercado muy competitivo. Es decir, la monopolización de las vacantes representa una conducta anticompetitiva. Y la Constitución de la República no lo permite.
El problema de la presencia del monopolio en un mercado competitivo es que genera ineficacias y discriminación. Las familias de menores ingresos que antes podían postular a sus hijos a la UNI, ahora están siendo discriminadas por razones económicas. Ahora tienen que competir por menos vacantes, lo que hace más difícil su ingreso a la Universidad. Los ingresantes por el CEPRE, el 30% que no rinde el Examen de Admisión, representan un perfil socioeconómico diferente del de los postulantes que rinden el examen ordinario. Como el CEPRE ahora está colocando más de la mitad de las vacantes, la tendencia sería la de incrementar el nivel de exclusión de la Universidad Pública por razones económicas.
Pienso que una respuesta al problema es eliminar las vacantes en manos del CEPRE. Que el CEPRE compita por las vacantes al igual que lo hacen el resto de academias. Una respuesta simple.
