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Ronald Coase, el pollo a la brasa, el Faro y la piscina municipal de Bellavista
Jan 12th, 2011 by Guillermo Pereyra

Hace poco Ronald Coase cumplió sus primeros cien añitos y como un saludo de cumpleaños publicamos uno de sus ensayos más importantes, El Problema del Costo Social. Por la misma razón, Alfredo Bullard acaba de publicar un post con el título Los 100 años de Coase y el pollo a la brasa,  donde recuerda que para Coase la presencia de bienes públicos que generan externalidades positivas no impide la inversión privada en ellos y tampoco determina que la inversión en ellos tenga que ser realizada por el gobierno. Ricardo Lago también comenta el tema en Semana Económica.

El Domingo pasado nos llegó la propaganda del nuevo Alcalde de Bellavista anunciando el uso libre de la piscina municipal. Y esto me hizo pensar, de nuevo en los bienes públicos y en Coase. ¿Qué tienen en común el Faro, el pollo a la brasa y esta piscina?

El Faro es el ejemplo clásico de bien público. Nadie es excluido y el consumo es no rival. Es decir, nadie que quiera consumir el bien puede ser excluido de consumirlo, y el consumirlo no impide que otro u otros puedan también consumirlo. Pero bajo estas condiciones la producción de este bien por parte del mercado, pierde incentivos. ¿Por qué incurrir en costos de producción si los consumidores no van a pagarlos? .

Un consumo sin la contraprestación del pago por parte del consumidor no genera los incentivos suficientes para que el mercado proporcione el bien público. De aquí se sigue, equivocadamente, que entonces debe ser producido por el Estado. ¿Pero ,por qué todos pueden consumir el bien público? Cuando el Faro está prendido no se puede evitar que los barcos aprovechen la luz. Si en las fiestas de navidad y año nuevo, se lanzan fuegos artificiales, no se puede evitar que la gente los vea. La producción no se ve afectada por el consumo y esto conduce al surgimiento de los freeriders. Los freeriders, o polizontes, son quienes consumen el bien público sin entregar a cambio ninguna contraprestación. Y como su consumo no afecta el consumo de los demás, esto genera un estímulo para un consumo por encima de las necesidades de los freeriders y la producción demanda recursos por encima del nivel de eficiencia para la economía.

Una forma de neutralizar la presencia del freerider consiste en financiar los costos de producción del bien público con impuestos. Si todos pueden consumir y consumen entonces que todos paguen. De esta manera se concluye que: i) los bienes públicos generan externalidades positivas; ii) los bienes públicos estimulan la aparición de los freeriders y  iii) Los bienes públicos no se producen en el mercado y deben ser producidos por el Gobierno financiados con impuestos.

Si bien esto se puede cumplir y se cumple, no significa que se cumpla para todos los bienes públicos. El considerar que los Gobiernos deben producir los bienes públicos es equivocado, como es equivocado considerar que el mercado no puede producirlos. Y esto es muy diferente a sostener que el mercado o el gobierno, no tenga interés en producir bienes públicos. La intervención del gobierno en la producción de bienes públicos se justifica, generalmente, para internalizar la externalidad positiva y eliminar la presencia de los freeriders. Pero no todas las externalidades tienen que internalizarse. Ronald Coase muestra por ejemplo, que fue el mercado el que desarrolló los Faros.  Tuvo incentivos para hacerlo a pesar de generar externalidades positivas y la presencia de freeriders.

Muchas veces no es deseable internalizar estas externalidades. Una mujer muy bonita caminando por un lugar público, genera externalidades positivas y el surgimiento de muchos freeriders. Pero nadie, y tampoco el Gobierno, estaría dispuesto a reconvertir a esta mujer en una tapada limeña de antaño, o de colocarla una burqa.

Pero volvamos a nuestra pregunta de inicio. ¿Qué tienen en común el Faro, el pollo a la brasa y la piscina municipal? El Faro es un claro ejemplo de bien público y fue empleado por Ronald Coase para demostrar que el mercado puede producirlo. El pollo a la brasa es una referencia al post de Alfredo Bullard sobre la resolución de INDECOPI que condena a la Universidad Nacional del Altiplano en Puno por competencia desleal. Resulta que los amigos de la UNAP decidieron dedicarse a producir pollo a la brasa (ojo con los negocios de la UNI) y fueron denunciados por su competencia como competidores desleales. ¿Por qué? Porque la universidad debe dedicarse a la formación profesional, a la ciencia y a la investigación, como bienes públicos en términos del fin subsidiario del Estado normado por la Constitución, y no realizar actividades que el mercado puede realizar.

¿Y la piscina? Al flamante Alcalde de Bellavista no se le pudo ocurrir mayor genialidad que fijar un precio cero para la piscina municipal. Ha optado intencionalmente por la generación de freeriders. Sin embargo la piscina no es un bien público. Con un precio cero no habría exclusión pero sí rivalidad. Dada la capacidad de la piscina, el consumo es rival y entonces más que un bien público se trata de un recurso común.  Y lo que puede ocurrir allí es la "tragedia de los recursos comunes".  Los freeriders van a destruir la piscina municipal.  ¿Genera externalidades positivas la piscina municipal?  Ninguna. ¿Y entonces por qué la municipalidad invierte nuestro dinero en una actividad que puede ser desarrollada por el mercado?

Bienes Públicos, UNMSM, 2010-II
Oct 7th, 2010 by Guillermo Pereyra

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