Y el Sábado se produjo el apagón mundial exítosamente, y exítosamente también en el Perú. La campaña iniciada por WWF con el lema "apaga la luz ilumina el futuro" se realizó el 28 de Marzo pasado de 8:30 a 9:30 pm. en cientos de ciudades del mundo incluídas Lima y Callao. El objetivo de la campaña fue generar conciencia de los efectos del calentamiento global. e incorporó por primera vez al Perú. Las dos primeras fotos de más abajo muestran el sector financiero de San Isidro y Palacio de Gobierno. La tercera foto es un pantallazo de la edición digital de El Comercio durante la hora del apagón. Un diseño muy creativo. Y las dos últimas fotos muestran algo de la experiencia que vivimos en casa ese día.
El resultado, un apagón exítoso, en la casa, en la ciudad, en las ciudades del mundo.
En la familia todos habíamos decidido participar de la campaña. Cada uno había tomado la decisión individualmente, y luego lo conversamos juntos, para decidir la forma en que manejaríamos nuestro apagón. Primero pensamos en cortar el fluído eléctrico pero luego decidimos que era mejor suspender sólo la fuente eléctrica de iluminación. Pero a las 8:30 de la noche todo está oscuro si no hay luz (!). Entonces pensamos en sustituir la luz por la luz que generan las velas; pero no teníamos velas. Felizmente nuestro buen amigo Porfirio, de la tienda de la esquina, nos facilitó un paquete de cuatro velas que sirvieron para que volvieran a ser útiles dos antiguos candelabros que no empleabamos desde la época en que Sendero se tumbaba una torre un día sí y otro también.
Entonces redescubrí dos cosas. Primero, que las velas son un mal sustituto, y segundo, que tenía familia. Sí, resulta que tengo dos hijos y una esposa. Y mi esposa es hermosa y mis hijos qué grandes que están. Nos presentamos unos a otros y conversamos buena parte de los 60 minutos de la hora del planeta. Y durante este tiempo, sin embargo, todos seguimos trabajando en algo. La Macbook con su autonomía de 3 horas se portó muy bien, y lo mismo el ipod shuffle que ni cuenta se dió del apagón mundial, y redescubríimosque el lapicero es una herramienta extraordinariamente útil y que la luz de la vela no nos impide leer sino que al contrario, como que es más grata la lectura dentro de ese cono de luz que generosamente nos obsequia.
Y dieron las 9:30 pm. y volvimos al mundo de antes. Pero la experencia nos ha cambiado algo, nos ha robustecido el espíritu. Nos ha mostrado que podemos actuar juntos por algo que nos beneficia a todos. Descubrimos que en el barrio cerca de 10 vecinos, un tercio del total, habían apagado sus luces, sentimos que no estábamos sólos. Y pensamos que esto hay que repetirlo.