Published by Guillermo Pereyra on 30 Nov 2007
José Chlimper y los malnacidos
Aunque hoy José Chlimper se ha disculpado y calificado sus declaraciones como un exabrupto; sus declaraciones no se han borrado ni se pueden borrar de la memoria colectiva. Le ha dicho malnacidos a los trabajadores sindicalizados que se encuentran en huelga en el Callao. Y anunció que tomaría el Puerto del Callao, él sólo y con la sola compañía de su pistola, que cuenta con licencia de la DISCAMEC, Esta amenaza la lanzó para exigir a la Marina de Guerra del Perú, sí la Marina de Miguel Grau, que tomara el Puerto del Callao. José Chlimper piensa que él es un macho que se respeta .
¿Cómo es posible que alguien diga tantas estupideces seguidas y en tan poco tiempo? Es que Chlimper se siente el abanderado de los exportadores agroindustriales peruanos afectados por la Huelga de los Estibadores del Callao. Si el puerto no recoge sus cargamentos, Chlimper pierde dinero y la culpa la tienen los malnacidos de los sindicalistas. Curiosamente los sindicalistas no le han dicho malnacido a Climper aunque tenían todo el derecho para hacerlo. Los sindicalistas tienen un salario horario de 1.50 dólares, mientras que el mismo trabajo en Guayaquil vale 5.8 dólares; en Cartagena 6, en Valparais
o 7.5 y en Buenos Aires 8 dólares. Con estos ingresos uno tiene que pensar que los empleadores peruanos como Chlimper son unos malnacidos. Y que hay derecho para que, si la Marina de Guerra del Perú no toma las empresas empleadoras y las obliga a pagar un salario decente, pues los sindicalistas, que también son machos que se respetan, deberían ir ellos mismos y a punta de pistola arrancar el aumento de salarios.
Pero los sindicalistas no lo han maldecido como un malnacido y no lo han amenazado. Al contrario, el Secretario General del Sindicato le ha respondido ofreciéndole la otra mejilla. Muy cristiano, muy inteligente, muy justo, muy político. El sindicato entiende que los empresarios tipo Chlimper no tienen ninguna importancia. Lo que importa es determinar la remuneración del trabajo. Y en el Perú los sindicatos son legales y están organizados para defender los derechos de los trabajadores, y uno de los más importantes es el derecho a una remuneración decente. ¿Es decente un salario hora de 1.5 dólares Sr. Chlimper? ¿Es decente este salario cuando la jornada es de 8 horas y cuando las jornadas mensuales llegan a un promedio de 12 al mes? ¿Es decente un salario de 144 dólares al mes, de 440 nuevos soles mensuales?
Y cuando los empresarios entran a negociar con el sindicato y proponen un aumento salarial de 1.20 nuevos soles día, ¿la propuesta es decente?
Porque se entiende que los empresarios, en la visión filosófica de José Chlimper, son unos bien nacidos. Los bien nacidos ofrecen un nuevo sol y veinte centimos día de aumento salarial a los malnacidos. Teniendo en cuenta la condición de malnacidos el aumento resulta importante. ¿Pero qué pasa si la negociación se realiza entre los empresarios bien nacidos y los sindicalistas bien nacidos? Ningún bien nacido sería capaz de formular una propuesta así.
¿Cuál debe ser entonces el salario de los estibadores del Callao? Según José Chlimper, 150,000 trabajadores que viven de la agroexportación no se pueden perjudicar por las acciones delincuenciales de 600 malnacidos. Si reconvertimos a los 600 trabajadores en 600 bien nacidos, resulta que el trabajo de estos 600 bien nacidos es fundamental para 150,000 trabajadores. Una responsabilidad tremenda. Cada estibador tiene la responsabilidad del destino de 250 trabajadores de la agroexportación. Entonces hay que pagarles bien, ¿verdad?
Una verdad de perogrullo. En una economía libre de mercado el salario debe estar al nivel del valor generado por el trabajador. Hace un año el Puerto del Callao movilizó 750,000 contenedores, y este año la cifra sube a 1,300,000. Un incremento de casi 75%. El año pasado los estibadores tenían un salario diario de 40 nuevos soles y este año tienen el mismo salario. Es obvio que se requiere un aumento. Y el aumento es necesario para que la agroexportaciones y la mineroexportación y la industria exportación puedan exportar y los hombros de los estibadores del Callao puedan ser capaces de soportar la actividad no de 150,000 trabajadores sino de un millón de trabajadores vinculados a la exportación.
Hace poco la Sociedad de Minería y Petróleo separó de sus filas a la familia Gibson propietaria de Casapalca. Hizo bien. Los Gibson son los Chlimper de la minería, o Chlimper es el Gibson de la agroexportación. Estos no son los empresarios para el TLC. Más bien los sindicalistas sí son los trabajadores del TLC. David Saavedra, el secretario general de los trabajadores portuarios, le ha respondido textualmente a Chlimper:
Si a mí que no soy su trabajador me dice malnacido, cómo le dirá a los que son sus trabajadores. Verdaderamente el Sr. Chlimper ha denigrado al ser humano y yo le pongo la otra mejilla porque no vamos a caer en este juego de insultarnos.
