En el breve artículo que escribimos el 6 de Octubre pasado, donde hacíamos referencia a la investigación de Mocan y Altindag, colocamos un grafico que ilustraba el efecto sustitución y el efecto ingreso de un cambio en el precio. El grafico era arbitrario pero no dejaba de ilustrar los resultados del comportamiento que describían Mocan y Altindag.
El Viernes 7, de visita en Economía de San Marcos, dejé una donación de libros de los Escritos Económicos y Políticos del Ing. Econ. Enrique Sato, en nombre de la FIECS de la UNI. Fue una excelente oportunidad para el reencuentro con colegas de esta Facultad y para provocar entendimientos de acciones conjuntas para los próximos meses. Pero también fue oportunidad para comentar la investigación de Mocan y Altindag. Como lo que habíamos referenciado en este blog terminaba con una provocación, es conveniente continuar con ella. El artículo terminaba con el siguiente párrafo:
¿Por qué no imitar este sistema de remuneraciones? Que los otorongos, perdón, los Congresistas peruanos, tengan un salario básico, digamos unos 4000 nuevos soles, y cobren una dieta por asistencia a las Plenarias, digamos unos 1000 nuevos soles (incluyendo las sesiones de comisiones).
En el Facebook me decían que era mejor considerar una remuneración ponderada con tres componente: i) Un básico, ii) Un porcentaje por asistencia a Plenarias y Comisiones, y, iii) Un porcentaje por leyes aprobadas. Una suerte de Tarifa en 3 Tramos. Pienso que es una opción a considerar pero que tiene la dificultad de generar altos costos de administración y efectividad. ¿Qué ocurre con un proyecto de ley que no termina en Ley y que ha representado sin embargo, un fuerte trabajo del Congresista y de su equipo de trabajo? Además puede tratarse de una Ley en contra de la misma sociedad y estaríamos generando incentivos perversos.
Si consideramos sólo la Tarifa en 2 Tramos, estaríamos considerando una Tarifa Fija, que funciona como salario básico y que puede corresponder a un porcentaje de la remuneración que corresponda al trabajo de alta calificación. Y luego se tendría un pago unitario por, verbigracia, unidades de trabajo que aquí se medirían en unidades de sesiones. Las pleanrias serían el indicador unitario y las sesiones de comisiones serían un coeficiente de las primeras. Puede ser que por cada sesión plenaria se tenga un promedio de 10 sesiones de comisión y que se tengan dos plenarias por mes. De esta manera, el Congresista que asiste al 100% de las plenarias y comisiones, tendría un pago de 2X por Plenaria por mes más 20KX, donde K sería un indicador de conversión de sesiones de comisión a sesiones plenarias y X sería el pago por Plenaria.
Lo que el artículo de Mocan y Altindag describen, es el comportamiento frente a cambios en el ingreso de los Congresistas cuando sube el componente fijo de su remuneración. Más ingreso menos asistencia a las Plenarias. En este caso las plenarias se sustituyen por ocio. Más ingreso más ocio y el ocio se comporta como un bien normal. Pero si se incrementa el ingreso por plenarias, se encuentra que se asiste a más plenarias. Es decir, se sustituye el ocio por la asistencia.
Los datos revelan que un aumento en la Tarifa Fija genera un efecto perverso, mientras que un aumento en el precio por unidad de asistencia a Plenarias y Comisiones, tiene un efecto virtuoso. Pero este resultado debe depender del nivel de la Tarifa Fija. Es muy probable que para niveles bajos, el aumento en el ingreso conduzca a aumentos en la asistencia a las plenarias, pero a partir de un determinado nivel, el resultado se invierta. Por otro lado, el aumento en el precio por unidad de asistencia, debe conducir siempre a un aumento en la asistencia. En consecuencia, los ingresos del Congresista tendrían la forma de una U invertida (Tarifa Fija en el eje X, asistencia a sesiones en el eje Y). Existe un nivel óptimo de Tarifa Fija donde la asistencia a sesiones es la máxima posible.