Published by Guillermo Pereyra on 19 Aug 2008
Randy Pausch: La última lección
En la última edición de la Feria del Libro, estuvo a la venta el texto de Editorial Grijalbo La última lección, de Randy Pausch con Jeffrey Zaslow. Grijalbo hizo imprimir 3000 ejemplares en el Perú, que salieron a la venta a fines de Junio. Randy Pausch murió el 25 de Julio. La noticia de su muerte y la publicación de su libro me empujaron a la lectura; pero nunca logré pasar siquiera la primera página.
Es que el libro no es más que la adaptación al papel impreso, de la conferencia que con el mismo título había dictado Randy en el auditorio de la Universidad Carnegie Mellon, de EEUU el 18 de Setiembre del 2007. Y el libro viene con el DVD de la conferencia, y con subtítulos en español. Así que cambié la lectura por el video. El video se encuentra también en You Tube desde el 29 de Diciembre, y ha sido visto 6,394,883 veces; una cifra impresionante.
La extraordinaria demanda del video es lo que impulsó a The Wall Street Journal para lanzar la edición impresa, encargada a Jeffrey Zaslow. No sé cómo le irá a la edición impresa, pero tengo que suponer que ha de tener el mismo éxito que el video en You Tube. Al empezar el libro, Randy Pausch dice:
Tengo un problema de ingeniería. A pesar de que en su mayor parte, estoy en excelente condición física, tengo diez tumores en el hígado y me restan unos cuantos meses de vida.
Y fué así. A Randy le diagnosticaron cáncer al pancreas en Agosto del 2006 ,y fue tratado a través de cirugías y quimioterapia experimental. Pero un año después, el cáncer había comprometido el higado y el bazo, con carácter terminal. Randy sabía bien que su muerte era cierta y pronta, pero no fue ésta la razón de llevar adelante su conferencia con este síngular y tan exacto título.
La última lección, the last lecture, se ha convertido en una tradición académica en las más importantes universidades de los EEUU. De acuerdo con Jeffrey Zaslow
Se trata de un título común en las conferencias en los campus universitarios de hoy. Escuelas como Stanford y la Universidad de Alabama programan conferencias donde, a los mejores profesores, se les pide reflexionar a profundidad sobre lo que más les importa y exponer una hipotética clase final.
Con el pretexto de dar una lección académica, intenté meterme en una botella que algún día sería arrojada a la playa para mis hijos. Si yo fuera pintor, hubiera pintado para ellos. Si yo fuera músico, hubiera compuesto música. Pero soy profesor, así que dí una lección. Dí una lección acerca del placer de vivir y sobre cuánto aprecio la vida, inlcluso ahora que me resta tan poca. Hablé acerca de la honestidad, la integridad, la gratitud y otros temas que son esenciales para mí. Y me esforcé mucho por no ser aburrido.

