A raíz del debate abierto en la PUCP en relación al reciente aumento de sueldos de sus trabajadores, ha surgido, en la blogosfera, el tema de las remuneraciones de los docentes de las universidades públicas. Gustavo Faverón, sin duda de buena fe, ha publicado en su blog un post titulado el salario del miedo, donde denuncia los bajos sueldos que recibimos los docentes de las universidades públicas.

 
Gustavo los califica como miserables y patéticos. Y que esta sería la razón por la que los docentes han ingresado a la huelga general, y algunos a la huelga de hambre. El post, de fecha 30 de Noviembre, pronostica que la huelga estaría por terminar, debido a que los salarios han sido incrementados en proporciones considerables pero… siempre hay un maldito pero, nuestros sueldos, tras el aumento seguirían siendo miserables y patéticos.
 
La seriedad con la que Gustavo escribe todo esto es, también, patética. ¿Cuánto tendrían que haber estado ganando los docentes de las universidades públicas, para que su sueldo miserable y patético, siga siendo miserable y patético después de subirlos en proporciones considerables?

No está en mi animo estimar la magnitud de tal miseria. Pero Gustavo debe pensar que es tan, pero tan pequeño, que sigue siendo pequeño incluso cuando crece considerablemente. Yo mismo no tenía conciencia de la magnitud de mi miseria. Y los casi veiente mil docentes universitarios de las universidades públicas del país, probablemente tampoco conocíamos de nuestra miseria. 

Y cuando la miseria de los sueldos es tan grande, uno tiene que preguntarse si no es irracional emplearse como docente de una universidad pública. o, al contrario, pensar que si es racional emplearse en una universidad nacional es porque el costo de oportunidad de los docentes es muy bajo.

Vale decir, los docentes de las universidades públicas tienen sueldos miserables porque sus costos de oportunidad estarían cerca a cero(!). Y tal vez el gobierno de García tenga razón al rechazar el incremento de sueldos: los sueldos miserables corresponden a docentes miserables.

Y entonces Gustavo se mete a realizar cálculos con nuestra miseria. El punto de partida son los salarios nominales. Un profesor principal a tiempo completo y dedicación exclusiva tiene un sueldo de 1200 nuevos soles, dice. Un profesor asociado, 580 nuevos soles y un profesor auxiliar, 300 nuevos soles.

Y luego de exponer la miseria de nuestros sueldos, nos hace sentir más miserables al enfrentarnos a los sueldos de nuestros pares de Estados Unidos. Resulta que un profesor auxiliar en la Costa Este de los Estados Unidos gana 37 veces lo que gana un profesor auxiliar peruano.

Pero claro, el mismo Gustavo reconoce que los sueldos en Estados Unidos son más altos porque el costo de vida es más alto allí. Entonces busca una comparación en términos de salario real. El resultado sigue siendo malo: un profesor auxiliar de una universidad en la costa Este de Estados Unidos puede recibir anualmente entre 37 y 54 veces más que un homólogo peruano en una universidad nacional, y vive en un mundo que no se acerca a ser dos veces más caro.

Y el post de Gustavo termina reclamando atención del Estado por nuestros sueldos miserables y atención de los medios que se han preocupado más por la huelga de los estibadores del Callao o de los problemas de la Federación Peruana de Futbol, que por los docentes universitarios en huelga.

Y su post ha tenido 20 comentarios. Ninguno de ellos cuestiona el aserto de la miseria de los sueldos de los docentes universitarios. Alguno sostiene que los sueldos en las Universidades Privadas también son bajos, aunque no tan bajos  (¿lo suficiente para no caer en la categoría de miserables?). Y muchos crítican su técnica para estimar el salario real. Pero nadie discute la miseria de nuestros sueldos.

¿Pero son realmente miserables nuestros sueldos?

Pues no, Gustavo está totalmente equivocado. Y me preocupa que nadie se haya percatado de esto. Basta leer, sin prejuicio alguno, el post de Gustavo para descubrir el error (o la mentira). Si el sueldo mínimo en el Perú es de 550 nuevos soles ¿cómo un profesor auxiliar puede ganar 300 nuevos soles? ¿Cómo es que nadie se percata de tamaño absurdo?

Solo tengo una explicación que es, para mí, dolorosa. Gustavo y quienes comentan su post y quienes visitan su blog, piensan que las universidades públicas son mediocres, que sus docentes son mediocres y sus estudiantes son mediocres. Y entonces no tiene por qué llamarles la atención que alguien sostenga que los sueldos son miserables. Un mediocre con un sueldo miserable, no parece algo que llame la atención.

Las cifras que Gustavo menciona se refieren a los incrementos obtenidos en base a la lucha por la homologación, y corresponden al segundo tramo comprometido para este año (35%). El año pasado se inició el proceso con un 30%. Y debería de continuar el  2008 con otro 35%. Los sueldos de los docentes de las universidades públicas son mayores a los sueldos de los docentes de muchas de las universidades privadas, y esto incluye a universidades como Ricardo Palma y San Martín de Porres.

Es decir, los sueldos son bajos, no son miserables, los sueldos no son los últimos de los sueldos de las universidades del país, y nuestras universidades públicas no son mediocres. San Marcos es la mejor universidad del Perú de acuerdo con el estudio del Dr. Piscoya. Y la Universidad Agraria tiene el cuarto puesto, y le siguen las  Universidades Públicas de Puno, Trujillo. Arequipa y la UNI. Es decir, las Universidades Públicas son las primeras en el ranking de universidades peruanas.

Y nuestras universidades públicas siguen en huelga porque el gobierno se niega ahora a considerar el tercer tramo de la homologación para el año 2008, y se niega también a pagar la homologación del 2007 que nos corresponde desde el mes de Junio. Tengo la esperanza que el gobierno termine resolviendo el problema y las clases se reiniciarán y los docentes universitarios volveremos a hacer nuestro trabajo con la responsabilidad que nos corresponde.