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Más sobre las preferencias de bienes complementarios perfectos
Apr 14th, 2008 by Guillermo Pereyra

 

Las preferencias sobre bienes complementarios perfectos se representan por curvas de indiferencia en forma de L (de ángulo recto) y responden a funciones de utilidad del tipo U =mín(AX1, BX2), donde A, B y Xi son valores no negativos. Sin embargo, no necesariamente tienen que estar representadas mediante esta forma. Pueden también ser representadas por otro tipo de formatos. Aquí queremos referirnos a funciones de utilidad del tipo U=mín(AX1-X2, AX2-X1).

La costumbre nos ha hecho pensar que como los bienes complementarios perfectos se consumen en una proporción fija, entonces las combinaciones que se alejan de esta proporción, con más de uno de los bienes y la misma cantidad del otro, no generan mayor utilidad. Así, dada la proporción fija de los bienes, una combinación que responda a esta proporción se ubica, gráficamente, en el vértice de la curva de indiferencia y nos genera un cierto nivel de utilidad. Si nos desplazamos a la derecha, para tener más unidades del bien en el eje horizontal con las mismas cantidades del bien en el eje vertical, la utilidad final es siempre la misma. Y lo mismo ocurre en la otra dirección: Si nos desplazamos hacia arriba, para tener más unidades del bien en el eje vertical con las mismas cantidades del bien en el eje horizontal, la utilidad final es siempre la misma. Y esto es perfectamente lógico.

Por ejemplo, si pensamos en el famoso e inútil ejemplo típico, zapato izquierdo y zapato derecho, es claro que la combinación de un zapato izquierdo con uno derecho nos genera una cierta satisfacción. Y que esta satisfacción no crece en nada si tenemos más zapatos derechos o más zapatos izquierdos. La razón es simple: se ha roto la proporción en el consumo. En este caso, la proporción es la unidad. Esta unidad es igual a la cantidad de bienes en el eje vertical, dividida entre la cantidad de bienes en el eje horizontal. Es decir, el consumidor obtiene utilidad si consume los bienes en las mismas cantidades.

Y para el caso más general, U =mín(AX1, BX2), las curvas de indiferencia en forma de L siguen siendo las únicas que representan a estos bienes. En este caso, general, la proporción fija en que se combinan los bienes, se obtiene haciendo AX1 = BX2 y luego despejando para X2: X2 = (A/B)X1. Esta ecuación se representa gráficamente mediante un rayo con pendiente positiva e igual a (A/B). Cualquier punto sobre este rayo es el vertice de una curva de indiferencia que representa a la función de utilidad. Si, por ejemplo, A es 2 y B es 1, entonces (A/B)=2 y  X2 = 2X1 , y tenemos un rayo con pendiente positiva igual a 2. Una combinación de los bienes 1 y 2 sobre este rayo es, por ejemplo, (2, 4). La proporción fija en que se combinan los bienes es 2 unidades del bien 2 por cada unidad del bien 1. Una función de utilidad asociada a estas preferencias es, por ejemplo: U =mín(2X1, X2), y con la combinación (2, 4) se obtiene una utilidad total de 4.

Si en lugar de la combinación (2, 4) tenemos la combinación (2, 5), la utilidad obtenida … sigue siendo 4. Y si en lugar de la combinación (2, 4) tenemos la combinación (3, 4), la utilidad obtenida… sigue siendo 4. Vale decir, la combinación (2, 4) es el vértice de la curva de indiferencia que genera una utilidad de 4, y cualquier combinación a la derecha del vertice o arriba del vertica no añade utilidad alguna.

La conclusión hasta aquí es que las funciones de utilidad del tipo U =mín(AX1, BX2) se representan mediante curvas de indiferencia en forma de L  porque los bienes 1 y 2 se combinan siempre en una proporción fija que está representada por el vértice de la L. Y que, en consecuencia, estos bienes son complementarios perfectos.

Pero, ¿cómo se representan graficamente las funciones de utilidad del tipo U=mín(AX1-X2, AX2-X1)?

En el caso de la función de utilidad U =mín(AX1, BX2), el vertice de una curva de indiferencia se obtiene en la combinación donde se cumple que AX1= BX2, es decir, dado X1 ,  X2 es  (A/B)X1 , y entonces la utilidad que se obtiene con esta combinación es U =mín(AX1, B(A/B)X1)= AX1. Y todas las combinaciones que representan este nivel de utilidad están sobre la recta U =  AX1 ,  o, que es lo mismo, X1=U/A. Esta última función se representa graficamente como una línea vertical que empieza a una altura sobre el eje horizontal igual a X2=U/B (recuerde que AX1= BX2).

Pero X2=U/B es, a su vez, una función que se representa graficamente por una línea horizontal que empieza a una distancia del eje vertical igual a X1=U/A.. Y estas dos líneas, vertical y horizontal se encuentran en la combinación donde AX1 = BX2 , combinación que es el vértice de la curva de indiferencia que genera una utilidad de U.

Si todo esto resulta claro, debe resultar igualmente claro, que los bienes complementarios perfectos que están bien representados por la grafica de una curva de indiferencia en forma de L, también lo pueden estar por la grafica correspondiente a la función de utilidad  U=mín(AX1-X2, AX2-X1).

El procedimiento para construir la grafica de la curva de indiferencia que genera una utilidad U de esta función es el mismo que el descrito para la curva que tiene forma de L.

En el caso de esta función de utilidad U=mín(AX1-X2, AX2-X1), el vertice de una curva de indiferencia se obtiene en la combinación donde se cumple que AX1-X2 = AX2-X1, es decir,  X1 =  X2 . Y la representación grafica de esta función es la bisectriz que parte del orígen de coordenadas con un ángulo de inclinación de 45 grados.

Si queremos construir una curva de indiferencia, entonces empezamos con el vertice de coordenadas X1 =  X2 . Y la utilidad que genera esta curva de indiferencia es igual a U =mín(AX1 – X2 ,  AX2 – X1) = mín(AX1 – X1 ,  AX1 – X1) = AX1 – X1 = AX2 – X2 .

Conocemos entonces, la utilidad de la curva de indiferencia y el vértice. Vamos ahora a conocer el resto de la curva. Las combinaciones de los bienes 1 y 2 en la curva de indiferencia que dan una utilidad de U se encuentran sobre las rectas AX1 – X2  y AX2 – X1 . En la recta  U = AX1 – X2 , el número de unidades del bien 2 es igual a X2  = U + AX1 . Se trata de una línea recta con pendiente positiva igual a A y que empieza en la combinación X1 =  X2 . En el otro caso, de la recta U = AX2 – X1 , el número de unidades del bien 2 es igual a X2  = (U/A) + (X1 /A) . Se trata, también,  de una línea recta con pendiente positiva igual a 1/A y que empieza en la combinación X1 =  X2 . Es decir, aquí no se trata de una curva de indiferencia en forma de L sino de una curva de indiferencia en forma de ángulo agudo.

Veamos un ejemplo particular que nos explique mejor lo dicho aquí. La función de utilidad es U =mín(2X1 – X2 ,  2X2 – X1).  X2 = X1 es la recta que contiene los vértices de las curvas de indiferencia de esta función. Supongamos que el consumidor se ubica en la combinación (5, 5). Entonces la utilidad obtenida es U = 5. Hacemos ahora 5 = 2X1 – X2 , o, lo que es lo mismo,  X2 = 2X1 – 5, y tenemos la recta de pendiente positiva igual a 2 y que empieza en la combinación (5, 5). Si ahora hacemos 5 = 2X2 – X1 , o, lo que es lo mismo,  X2 = 2.5 + 0.5X1 , y tenemos la recta de pendiente positiva igual a 0.5 y que empieza en la combinación (5, 5). En consecuencia, tenemos una curva de indiferencia en forma de ángulo agudo con vertice sobre la combinación (5, 5).

Tomemos una combinación sobre la recta  X2 = 2X1 – 5, que no sea el vertice (5, 5). Si, por ejemplo, X1 = 10, entonces X2 = 15, y esta combinación (10, 15) generará una utilidad igual a  U =mín(2*10 – 15 ,  2*15 – 10) = mín(5 ,  20) = 5.

Es decir, la utilidad en (5, 5) es la misma que en (10, 15), lo que confirma que estas combinaciones se encuentran sobre la misma curva de indiferencia. Lo mismo va a ocurrir si nos ubicamos en una combinación como (10, 7.5), que se encuentra sobre la otra recta que forma parte de la curva de indiferencia, X2 = 2.5 + 0.5X1 . Aquí la utilidad obtenida es también igual a 5, U =mín(2*10 – 7.5 ,  2*7.5 – 10) = mín(12.5 ,  5) = 5.

Así se confirma que moviéndose desde el vértice (5, 5) por la recta con pendiente 2, por ejemplo en (10, 15), o por la recta con pendiente 0.5, por ejemplo en (10. 7.5), la utilidad es la misma. Es decir, estamos sobre una curva de indiferencia.

Entonces estas curvas de indiferencia en forma de ángulo agudo también representan a los bienes complementarios perfectos. ¿Y qué ocurrirá en el caso de curvas de indiferencia en forma de ángulo obtuso? También se trata de bienes complementarios perfectos.

Un ejemplo de este tipo lo encontramos en Ejercicios de Microeconomía Intermedia, de Bergstrom y Varian. La función de utilidad es U =mín(X1 + 2X2 ,  2X1 + X2). El lector puede  hacer los cálculos  necesarios, siguiendo el mismo procedimiento que aquí hemos establecido, y se va a encontrar con curvas de indiferencia que forman ángulos obtusos.

Finalmente ¿qué ocurre si en lugar de tener una bisectríz, X2 = X1, donde se encuentran los vértices de las curvas de indiferencia, tenemos un rayo del tipo AX2 =B X1? Pues nada, se trata de otra forma de representar curvas de indiferencia para bienes complementarios perfectos. El lector tiene aquí otro ejercicio para comprobarlo.

 


Bergstrom y Varian, Ejercicios de Microeconomía Intermedia, 4a edición, Antoni Bosch editor, capítulo 4, problema 4.7, página 35.
 

 

 

Wii queremos jugar… pero no tenemos $700!!!
Dec 30th, 2007 by Guillermo Pereyra

Wii, la consola de Nintendo se ha enfrentado a su segunda navidad con serios problemas para atender la demanda. Cuando surgió en Diciembre del 2006 su precio fue de 250 dólares en los EEUU. El precio de Amazon.com hoy es de 445 dólares y con dificultades para cubrir la escasez (sólo 67 unidades en venta). Pero si hace su pedido en Walmart, para ser atendido en Enero, tiene que enfrentar un precio de 677.38 dólares (y todavía tiene que cubrir el costo del envío).

¿Cómo es que un producto que empieza con un precio de 250, termina casi en 700 dólares, un incremento de 171%, un año después?

La respuesta se puede encontrar en el comportamiento de la demanda, comparada con la competencia de Wii. El mundo de las consolas tiene tres exponentes principales: por parte de Nintendo está Wii: al otro lado está el Xbox 360 de Microsoft, y el tercer competidor es Sony con su Play Station 3.

Las cifras de ventas de Wii hasta Junio de este año llegaban a 9.27 millones de consolas en todo el mundo; una venta promedio mensual de 1.324,286 unidades. El pronóstico de ventas de la corporación Nintendo, para el período Abril 2007 Marzo 2008 es de 16,500,000 , un promedio mensual de 1,375,000.

De acuerdo con las cifras publicadas por Video Game Chartz, Wii ha logrado colocar un total de 18,520,000 unidades al 23 de Diciembre de este año. El segundo lugar en ventas, lo tiene Microsoft con su Xbox 360 y 15,690,000 unidades vendidas. Y más lejos de ambos se encuentra Sony y su consola Play Station 3 con 8,410,000 unidades vendidas. Estas cifras dan un promedio mensual de 1,425,000 unidades vendidas para Wii.

Mientras escribo este post, las ofertas de venta del Wii en Amazon han cambiado.  La oferta mínima de 445 dólares (que registré más arriba) ahora está en 468 dólares; y ahora se cuenta con 52 ofertas con precios que llegan hasta los 1300 dólares.

El New York Times tiene algunas respuestas al por qué de esta situación?

Los consumidores habrían preferido Wii como regalo para esta navidad. Pero lo mismo ocurrió la navidad pasada. Es la segunda navidad que esto ocurre y Nintendo no ha sido capaz de enfrentar el problema. El problema sería bastante sencillo: una mayor demanda que la estimada genera escasez y la escasez se resuelve vía precios. La elevación de precios frena la escasez y estimula una mayor provisión, hasta que la demanda es cubierta. Pero no es esto lo que ha ocurrido. El precio inicial fue 250, y no fue suficiente para enfrentar la demanda, y subió y subió y sigue subiendo. Si Nintendo no puede ofrecer más unidades a la venta dada la extraordinaria demanda, algo más debe estar sucediendo. Porque nadie puede pensar que a Nintendo no le interesa ganar dinero. Y de acuerdo con la nota del New York Times, los expertos consideran que las ventas no realizadas por falta de inventarios, pueden llegar a los mil millones de dólares (y aquí no se incluye el valor de las ventas perdidas por los juegos para la consola).

Consultado el Vice Presidente de Marketing de Nintendo para los EEUU, George Harrison, dijo "We don’t feel like we’ve made any mistakes" (no creemos haber cometido errores). No se han equivocado pero, el problema sigue allí, sin solución. Según Harrison, Nintendo programa su producción con cinco meses de anticipación y, en consecuencia, proyecta la demanda cinco meses al futuro, and projecting future demand is difficult(proyectar la demanda futura es difícil) (!!!), dice George Harrison. Y así sostiene que no han cometido errores.

Bien, pero igual no se explica el por qué no se ha resuelto el problema. Si se subestimó la demanda, hecha la corrección, la demanda debía ser cubierta. Sin embargo las colas de cientos de clientes en la tienda de Nintendo en Manhattan, 10 días antes de la Navidad, son una clara señal que el problema sigue presente.

Si no se ha resuelto el problema dada la mayor demanda, entonces nos enfrentamos a un problema de oferta. Los precios suben, dada la oferta, debido a una expansión de demanda. O, los precios suben, dada la demanda, por una contracción de oferta. Y este es el segundo argumento de Nintendo.

George Harrison señala que se vienen enfrentando problemas por la escasez de discos duros en el mercado. Y que también habrían problemas con otros componentes. En consecuencia, el problema con Wii ha sido provocado por dos fuentes diferentes: Una expansión de  demanda , que eleva los precios, y una contracción de la oferta que también eleva los precios. Pero la expansión de demanda que eleva los precios incrementa las ventas, mientras que la contracción de oferta las contrae. Si el resultado neto es el incremento, ya registrado de las ventas de Wii, entonces la expansión de la demanda tiene más fuerza que los problemas por el lado de la oferta.

Resuelto el problema de la oferta, el problema de Wii se resuelve vía precios. No se puede mantener el precio original de 250 dólares la consola. ¿Cuál será el precio final de equilibrio? Seguramente que menos de 700, que menos de los 500 del Play Station 3, pero seguramente mucho más que los 250 originales. Tal vez 400. Es una adivinanza. Se trata de adivinar el comportamiento de la demanda.

¿Y por qué tanta demanda? Si uno aprecia el Wii como consola de video juegos y lo compara con el Play Station 3 y con el Xbox 360, Wii es, definitivamente, una revolución en el concepto. Su control rompe el esquema tradicional de la consola, y permite incorporar a otros segmentos de la población, que siguen excluídos por Sony y Microsoft: Los adultos y los adultos mayores. Es decir Wii es demandado por la misma población que demanda Xbox 360 y Play Station 3, y también por el resto de la población. Esta podría ser la razón que explica el incremento extraordinario de la demanda

¿Y por qué los adultos y los adultos mayores también demandan Wii? No sé; tal vez porque Super Mario Bros es un cuarenton.

 

 

La papa amarilla pelada y el papel higiénico doblado
Dec 25th, 2005 by Guillermo Pereyra

Para el almuerzo de ayer, navidad, mi esposa habí­a pensado en un guiso de pollo y sugerí­ como entrada una ocopa. En ese momento recordé haber visto unas papas amarillas hermosas en Plaza Vea. Decidí­ entonces un cambio que no sabí­a dónde podí­a terminar. Se me ocurrió un puré de papa amarilla pero amasado con aceite de oliva. No querí­a rodajas de papa bañadas en ese pesto delicioso de la Ocopa, sino unas falsas rodajas de papa. Mi ocurrencia respondí­a a un viejo recuerdo infantil en casa de un amigo donde su Mamá nos homenajeó con una papa amarilla molida y cubierta con pesto picante.

La sugerencia fue aprobada y de inmediato se me ordenó la compra de las papas. Pero Plaza Vea me quedaba un poco lejos y preferí­ el mercado popular que me queda a dos cuadras de distancia. Eran las 10 de la mañana del 25 de Diciembre. Unos pocos puestos estaban abiertos. Rechacé el primero de verduras que encontré porque las papas eran muy pequeñas. Luego de unos minutos encontré el puesto con el producto ideal. El kilo de papas a 2 nuevos soles (en Plaza Vea cuesta 1.80). Cuando me preparaba a escoger las papas, la dueña del puesto me recomendó comprar papa amarilla pelada, al mismo precio que la otra.

¿Qué es la papa amarilla pelada, me pregunté a mi mismo? La buena Señora me mostró una batea plástica donde se encontraba la misma papa amarilla pero pelada y lavada. Al peso y con el mismo precio, yo salí­a ganando. Dos kilos de papa tienen una merma promedio de 15% al ser peladas. En consecuencia el precio para mí­ se elevaba a 2.35 nuevos soles el kilo (sin contar el costo del trabajo de pelar la papa), 18% más caro. Se trataba de una oportunidad y la aproveché. Compré dos kilos de papa amarilla pelada, gasté 4 nuevos soles y llevé a casa 2 kilos de papa que se convirtieron en puré y luego en una ocopa. , sin merma alguna en el peso por efecto de pelar la papa, acción ahora inútil.

Mientras me pesaban la papa pelada conversé con la buena Señora. Tení­a casi un año vendiendo el producto. Primero pelaba un kilo, luego subió a 2, luego a 4 y ahora pela 10 kilos de papa amarilla diariamente. Una parte de su stock permanece como tal y la otra parte se transforma en un nuevo producto que coloca para una nueva demanda. Ella ha preferido mantener el precio a la par con el otro producto. Esto le permite convencer a sus clientes de comprar el nuevo producto y a mí­ confirmar que los clientes en este mercado son muy elá¡sticos al precio. Téngase en cuenta que el producto tiene muchos sustitutos cercanos y que los clientes cuentan con un ingreso bajo o medio bajo.

La papa amarilla es un producto "caro". La papa blanca se vende a 2 kilos por 1.50 nuevos soles. Un kilo de papa amarilla compra casi tres de papa blanca (2.67 kilos). El costo de pelar la papa amarilla es relativamente alto para el cliente, mientras es cero para la Sra. que tiene que atender el puesto todo el dí­a y puede "entretenerse" pelando papa amarilla cuando no atiende a ningún cliente. Una alternativa viable para elevar las ventas y el beneficio.

Con mi bolsa de papa amarilla pelada terminé en otro puesto; esta vez el de abarrotes. Norma me saludó muy amablemente, como siempre. Ella es licenciada en Matemáticas por San Marcos pero nunca ejerció la carrera. Su puesto es uno de los de mayor demanda en el mercado. Compré huevos y un paquete de dos rollos de papel higiénico. Este paquete lo vende Norma a 1 nuevo sol. Entonces pude ver unos paquetes de papel que me parecieron servilletas. Pero no. Se trataba de papel higénico en trozos plegados en rectángulos de unos 15 centímetros. En el paquete vení­an cuatro unidades al precio de 30 centavos. Norma me dijo que tení­an buena demanda. "Es que se pueden llevar en la cartera o en el bolsillo, donde no entra un rollo. Y Ud. sabe casero que siempre hay emergencias".

Entonces recordé cuando hace poco tuve que emplear un periódico viejo para atender una emergencia. Compré el paquetito que, a diferencia de la papa amarilla pelada me encontraba como un cliente muy inelástico al precio. Es que las emergencias son las emergencias.

Antes de irme Norma me entregó un Calendario y dos tickets para el sorteo de premios que siempre hace antes de fin de año. Allí estaré este sábado y espero que repartan la misma buena sangrí­a del año pasado y ojalá me lleve un premio. Total soy cliente del mercado a pesar de los Plaza Veas, los Metros y los Wongs.

Y pensar que muchas veces mis Alumnos piensan que la microeconomí­a es un asunto de los libros de microeconomí­a.

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